lunes, 16 de mayo de 2016

Presentación Capítulo Discapacidad y Psicoanálisis de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM)

Se ha constituído en la Asociación Argentina de Salud Mental un grupo de trabajo sobre Discapacidad y Psicoanálisis. La comisión directiva  se encuentra en http://www.aasm.org.ar/es/st/es.Capitulos.Discapacidad-y-psicoanalisis

Nos proponemos abordar la problemática de la Discapacidad desde un enfoque psicoanalítico y en diálogo abierto con toas las disciplinas intervinientes.

Para más información se pueden remitir a la página https://www.facebook.com/discapacidadypsicoanalisis/

Compartimos la presentación del Capítulo en el Programa radial "Esto da que hablar" en FM Flores el pasado 10 de Mayo


jueves, 12 de mayo de 2016

Disuadir el trauma


Trabajo producido por el GRIPSI, Departamento de Estudios Psicoanalíticos en SIDA en infecciones de transmisión sexual (ITS) en la subjetividad de la época; presentado en Jornadas CICBA del Instituto Clínico de Buenos Aires realizadas el 7 de Mayo en la sede de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL).

Escriben: Liz Spett; Silvio Rivero; Luisina Rugilo; Javier Souto.Establecimiento de texto: Carlos Gustavo Motta



El GRIPSI es un grupo de trabajo que desde su inicio apuntó a la subjetividad de la época en relación a la temática del Complejo HIV-sida, tal como lo hemos llamado a partir de los aportes de la socióloga Gabriela Giannini y por las investigaciones realizadas a partir de 1987 en el Hospital Muñiz donde se trabajó con los 188 primeros casos de la pandemia del sida en nuestro país. 188 vidas partidas, producto de algo que no sabíamos que era y que el mundo rápidamente por sus prejuicios de orden sexual, lo desplazó a un grupo que condenó llamándolo promiscuo. Hasta que lo desplazado comenzó hacer ruido a un Para-Todos y allí la pandemia provocó la llamada "herida del mundo" término aplicado por el filósofo francés André Glucksman. El GRIPSI, luego de los trabajos de Danielle Silvestre fue el primer grupo americano que se ocupó del tema Psicoanálisis<>sida. Jacques-Alain Miller dio el apoyo inicial para la creación de este equipo de investigación en 1996 y que este año conmemora 20 años ininterrumpido de aportes a la comunidad. La transfiguración de la intimidad fue anunciada por Anthony Giddings y la utilización de la medicina antiretroviral comenzó a ocupar las investigaciones principales, transformando al HIV/sida en una enfermedad crónica. Sin embargo, ello no eliminó la discriminación sufrida a quienes conviven con el virus de HIV tal como debe denominarse de acuerdo a la terminología de ONUsida. Así se marca la convivencia del portador asintomático con el virus por un lado y el sida escrito con minúscula.
Quienes mejor que aquellas 188 personas para saber qué fue una vida de temprana partida.
Vidas partidas. Partidas alude a varias conceptualizaciones a tener en cuenta:
Partidas. En partes iguales o no. Algo se ha roto.
Partida. De algo nuevo. Se parte desde un punto para llegar a otro. Un nacimiento.
Sacar partido de la partida.
Experiencias compartidas. Tomemos otras, más allá del complejo HIV7sida, en este caso la de Primo Levi, sobreviviente de la Shoáh , quien luego de escribir y describir su estadía en el Lager, comete suicidio y la de Elli Wiesel, quien también pasó por el horror , escribió sobre ello y ganó un Premio Nóbel de la Paz en 1986. Podemos incluir al psicoanalista Bruno Bettelheim quien atravesó dos campos de concentración – Dacahu y Buchenwald desde 1938 hasta 1939, durante once meses, antes de la declaración de la Guerra. Se interesó por el autismo infantil. También se suicidó.
La idea para indagar es: El hecho catastrófico es esa irrupción de lo real en la vida de un Sujeto. Qué hace que no tenga el mismo peso en cada quién? Seguramente algo de su estructura anterior lo posibilita. Sin embargo, afirma Primo Levi y varios historiadores, el Láger convirtió la subjetividad en una cosa en una "res". Entonces qué de eso se vuelve a armar? Qué dice el Psicoanálisis al respecto?
Se trata en todos estos casos paradigmáticos de vidas partidas tal como venían siendo. Esa partición opera como un relanzamiento a otra cosa. (Sacar partido de esa terrible jugada). Según Norberto Bobbio : los campos de exterminio han sido no un acontecimiento más en la historia humana, sino EL ACONTECIMIENTO de la historia.
"Una casita blanca permanece en mi memoria, con esta casita blanca sueño todas las noches"…
Así cantaba Simón, uno de los dos supervivientes del campo de concentración Chelmno en Polonia, en el comienzo del documental "Shoah" de Claude Lanzmann. Este documental del año 1985, fue filmado durante casi diez años y tuvo la particularidad que se trato de entrevistas a modo de testimonios de personas, ya sean víctimas, verdugos o meros testigos del holocausto.
Cuenta Simón en la entrevista del documental que, los SS lo obligaban a cantar porque les gustaba su voz melodiosa, cantaba temas de su Polonia natal y el guardia que lo vigilaba le enseñaba canciones militares prusianas. Algo de esas canciones siguieron resonando en Simón, ese resonar que le permitió en ese momento trágico de su vida, saber hacer algo con aquello insoportable que estaba atravesando.
Ese resonar que en la entrevista para el documental le sirvió para reconocerse, como cuando en un momento de la filmación, llegan al lugar donde durante la guerra estuvo el campo de concentración y él dice "Difícil de reconocer… pero era aquí… aquí mataban gente". A partir de esta frase surge la pregunta acerca de lo difícil de reconocer. Reconocerse? Este reconocimiento implica un volver sobre lo conocido, y qué fue aquello conocido, quién fue aquello conocido. Talvez fue un volver a conocerse, un punto de partida, como si todo a partir de allí se resignificaría.
A partir de lo vivido en la Segunda guerra, debimos reconocer algo de lo humano en eso que dice Simón como "difícil de reconocer". Para Simón ese reconocerse partió desde eso que resonaba, una casita blanca con la que soñaba todas las noches. Algo de lo humano o del hombre? Como dice Unamuno en su libro "Del sentimiento trágico de la vida", "soy hombre, a ningún hombre estimo extraño. Porque el adjetivo humanus me es tan sospechoso como su sustantivo abstracto humanitas, la humanidad. Ni lo humano ni la humanidad, ni el adjetivo simple, ni el adjetivo sustantivo, sino el sustantivo concreto: el hombre. El hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere – sobre todo muere-, el que come y bebe y juega y duerme y piensa y quiere; el hombre que se ve y a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano." (Unamuno, 2014). Unamuno en su libro tratará de hacernos reflexionar sobre la esencia del hombre y su posición frente a la muerte, como dirá Eric Laurent en una conferencia a raíz de la presentación de su libro "El sentimiento trágico de la vida": "Unamuno trataba de dar vida a un movimiento ético moral en nombre de la finitud de la existencia…lo que llevaba a la guerra era precisamente la falta de moralidad de la época…la gente se hacía tomar por el consumo y veía esta desaparición del sentimiento auténtico de la vida que incluye la presencia de la muerte…un ser para la muerte que podía por lo menos frenar el surgimiento en lo real de la muerte y de la guerra.". (Laurent, 2011)
Simón a partir de su canción encuentra un saber hacer con lo Real de la muerte, con aquello indecible, con aquello imposible de representar. Algo resuena en el cuerpo de Simón, algo del goce, el placer del canto y la cercanía con la muerte.
Mikael Podchlenik, el otro superviviente del campo de concentración Chelmno cuenta en su entrevista, en el documental : "Todo murió (en Chelmno)…uno es más que un hombre… entonces hay que olvidar…agradezco a Dios lo que quedo y que olvidé y que no se hable de eso…" ,luego continúa diciendo "Estaba prohibido usar las palabras víctima o muerto, porque eso era exactamente como un taco de madera, que eso era pura mierda, que eso no tenía ninguna importancia, que no era nada…los alemanes nos obligaban a decir…que se trataba de figuren, es decir de marionetas, de muñecas".
Para Mikael a partir de Chelmno también se establece un punto de partida, él dice que "todo murió" en Chelmno y sigue diciendo "uno es más que un hombre", siguiendo a Unamuno podríamos decir que un Hombre es un hermano, un padre y el que sobre todo muere. Quizás para Mikael algo del hombre, de lo humano murió en Chelmno.
Mikael prosigue diciendo "entonces hay que olvidar", ahora bien, sabemos que para olvidar es necesario recordar, no podemos olvidar algo que no recordemos, pero si eso a recordar resulta insoportable… Si todo murió para Mikael, qué queda, talvez ser algo más que un hombre si el hombre era el verdugo, quizás sea mejor ser una marioneta. Mikael supo saber hacer con eso insoportable y se transformó en lo que quedo…una marioneta.
Hoy en día estamos atravesados por un discurso que se dirige al Todo y ese todo implica que no hay falta, un goce que no tiene límites, donde se niega la castración. Qué hubieran podido hacer Simón y Mikael si hubiesen sido apalabrados por el discurso capitalista de hoy en día. Eric Laurent define a una época diciendo en palabras de Lacan "para definir una época habría de calificar…el modo en el cuál se goza en una época" y dira "una civilización produce su malestar y ese malestar mismo es su manera de vivir la pulsión".
Un discurso que hace un para todos y que no tiene en cuenta la singularidad del sujeto. Ahora bien, es tan diferente ese Totalitarismo que abarcó la época de la segunda guerra con este para todos del discurso capitalista. El psicoanálisis no debe ser indiferente a esta pregunta, debe inferir, debe molestar, debe hacer presente eso olvidado. Deberemos en palabras de Jacques Alain Miller dar el la de la sinfonía.
Ser una marioneta era una muestra de debilidad?, dice Jacques Alain Miller en su conferencia "El inconsciente y el cuerpo hablante": "La debilidad, por el contrario, es el embaucamiento de lo posible. Ser incauto de un real –lo que yo alabo- es la única lucidez al alcance del cuerpo hablante para orientarse. Debilidad – delirio – embaucamiento, tal es la trilogía de hierro que hace resonar el nudo de lo imaginario, de lo simbólico y de lo real." (Miller, 2015) . Ese resonar de Simón con el que pudo anudar aquello de lo real imposible de soportar.
Esas marionetas que hablaban y no decían, eran cuerpos inanimados, sin vida, eran vidas partidas…
El GRIPSI toma al acontecimiento más allá del HIV/sida y se enfoca en la subjetividad de la época. Uno de nuestros integrantes del equipo de trabajo ha destacado el significante discapacidad como acontecimiento de lo real. Qué se considera discapacidad? Según el marco legal argentino "Se considera discapacitada a toda persona que padezca una alteración funcional, permanente o prolongada, física o mental, que en relación a su edad y medio social, implique desventajas considerables para su integración familiar, social, educacional y laboral" (Ley 22.431,1981. Art. 2°).
Escuchar a un sujeto atravesado por el significante de la discapacidad, hecho carne en su cuerpo es connotar la irrupción traumática. Un hombre de 60 años recientemente diagnosticado como portador de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) relata la incomprensión que lo invadió al momento de escuchar al médico transmitirle el diagnóstico. Su cuerpo ya lo venía preanunciando a través de pequeñas limitaciones en los movimientos finos y continuas caídas.
Recordemos que la ELA o "enfermedad de Charcot" denominada así por haber sido descripta por primera vez por el famoso médico francés en 1869, es una enfermedad degenerativa de las neuronas motoras que evoluciona rápidamente paralizando el cuerpo, de manera tal que el pronóstico es desfavorable, llevando a la muerte por parálisis de los músculos que intervienen en la función respiratoria. La evolución de la enfermedad tiene tal celeridad que nuestro paciente no puede menos que decir que se ve "tomado por la parálisis" que "avanza alocadamente". Ya no puede calzarse los zapatos ni vestirse solo y realiza adaptaciones constantes en su casa para poder manejarse con un mínimo de autovalimiento. Los movimientos voluntarios le resultan cada vez más difíciles de realizar y la sensación es la de un cuerpo invadido por la parálisis a la manera de la "casa tomada" del cuento de Cortázar. Nada se puede hacer contra eso, más que "tratar de no enloquecer".
Freud refiere a lo traumático a una situación de desvalimiento del Yo vivenciada ante la acumulación de excitación que la instancia no puede tramitar. En este sentido el modelo sería el trauma del nacimiento (Freud, 1926, p. 155). Efectivamente, "lo esencial en el nacimiento, como en cualquier otra situación de peligro, es que provoque en el vivenciar anímico un estado de excitación de elevada tensión que sea sentido como displacer y del cual uno no pueda enseñorearse por vía de descarga. Llamemos factor traumático a un estado así, en que fracasan los empeños del principio del placer…" (Freud, 1932, p. 86)
Siguiendo a Freud, pensar la discapacidad supone pensar al trauma: ¿Cómo puede entenderse el estado de un sujeto que de un momento a otro ve sus capacidades reducidas, sus posibilidades tremendamente limitadas y sus proyectos truncados a raíz de algo que irrumpe en su vida? Y lo que irrumpe traumáticamente en su vida es la discapacidad en tanto pérdida de una función o funciones, de un órgano u órganos. El fenómeno del miembro fantasma resulta el mejor ejemplo del trauma inherente a la discapacidad puesto que presentifica una ausencia con una concomitante angustia y dolor en el sujeto que no pueden ser contrarrestados por el registro de lo simbólico.
Jacques Lacan amplía los términos tyche y automaton de Aristóteles entendiendo a la tyche como encuentro con lo real y automaton como el retorno, la insistencia de los signos. A la altura de este Seminario lo real es para Lacan lo que está fuera de lo simbólico, luego, en el Seminario 20 lo real será lo imposible (Motta, 2009, p. 4). La tyche es el encuentro fallido con ese real que se presenta bajo la forma del trauma.
Pensar en la discapacidad, implica pensar en el cuerpo. El cuerpo en tanto sustancia gozante y en tanto propiedad del sujeto tal como nos dice Miller es designado desde el lenguaje del Derecho: "habeas corpus, tu cuerpo es tuyo" (Miller 2013 p. 36). Parafraseando a Miller consideramos que el sujeto humano es un ser sometido al traumatismo de lalengua (Miller 2013 p. 47), "el sonido de lalengua jamás es armónico" lo traumático implica desarmonía y esa desarmonía jamás puede ser reparada, no puede ser curada, y por eso hace del sujeto un"discapacitado de lalengua"
De la misma manera, la discapacidad instalada en un sujeto tampoco puede ser curada, no puede ser anulada y por eso se tratará entonces de hacer algo con lo crónico. Siguiendo el ejemplo de Joyce, que hace de su traumatismo una obra (el sinthome), la persona afectada de una discapacidad pueda llegar a construir un discurso que atraviese la discapacidad.
Ser portador de lo crónico es ser habitado por algo de lo real que puede ingresar al registro de lo simbólico; es vivir una vida partida por un acontecimiento disruptivo, un acontecimiento de lo real que marca un antes y un después. Hacer con ese real, con ese incurable que es la discapacidad, será la apuesta del psicoanálisis
Este punto se acerca al concepto de lo ominoso en Freud, aquello que resulta innombrable, aquello que aparece en lo real e imposible de soportar. Por lo tanto surge un cuestionamiento hacia el cuerpo. Aquí aparece Lo Incurable, entonces, dónde se soporta? Cómo hacer con lo incurable? Para esto debemos entrar en la relación inconsciente-cuerpo.
También aquí podemos situarnos en la relación con el Otro. Ya que la manera en que sea tomada esta discapacidad por el Otro y por los otros influirá en el sujeto. Esta mirada del Otro le dará un significado a la imagen propia del cuerpo. Influirá en la capacidad de hacer soportable esto que aparece en lo real.
La discapacidad sería entonces un obstáculo para saber hacer con lo real?
Podemos pensar Vidas Partidas desde los Padres y desde los Niños:
En relación al niño a pesar de ser quien vive con esto, de ser parte de sí, por lo tanto no hay un antes y un después; se puede pensar "partir" como una imagen partida, como diferencia, una diferencia que comienza a surgir-aparecer a partir de la inserción en lo social, del contexto, de los otros. Este sujeto que está ratificado por el Otro de la palabra. Es decir, hay una imagen que se genera dentro del círculo familiar como normalidad, como cotidianeidad pero al relacionarse con sus pares (escolaridad) comienza a notarse la diferencia, aquí se marca lo diferente, lo extraño del cuerpo, entra en juego el imaginario social, las creencias culturales en relación a la discapacidad, a la falta, aquello que molesta.
Aquí también se puede pensar el certificado de discapacidad como una marca instaurada, sellada, la presencia constante de la falta, de la desigualdad. Para tapar esto generalmente se suelen utilizar los psicofármacos, como una solución rápida, suele tranquilizar al colegio, a la familia. Pero esto no se puede tapar ya que aparecerá por otros lados. Por eso desde la labor del psicólogo en las escuelas, como acompañante, en realidad se apunta a la inclusión más que a la integración.
Poniendo el acento en los padres, se habla de una vida partida, ya que primero genera una cierta responsabilidad – culpabilidad al concebir un hijo con discapacidad. Aquí deben aprender a como manejar esto, como soportar lo incurable. Existe un antes y un después en la vida de la madre, en el deseo puesto en ese hijo, en el ideal que acontece al nacimiento, en el imaginario; y un después del acontecimiento, de un hecho real, de aquello impensable, de una falta real. Soportar aquello incurable, soportar la falta, la imagen intolerable.
Se podría pensar al psicoanalista con niños como áquel que viene a favorecer la función del escabel?: "los escabeles están allí para producir belleza porque la belleza es la defensa última contra lo real". El analista intenta encontrar la forma de soportar este real. Actúa de intermediario entre lo inconciente y lo real, para que aquello externo sea más soportable, para que exista una especie de "filtro" de "amortiguador" entre el niño y el otro. Intenta generar o poner a su alcance las herramientas para que este niño pueda saber hacer con su discapacidad. Interviene en la creación del lazo social. Desde la palabra, desde el juego, utilizando diferentes herramientas, apunta a dar otro sentido a lo que es dicho, dar otro sentido a esa discapacidad; posibilitar ser a lo que no es. Ya que aquí no se trata de "curar" un síntoma, se debe intentar hacer establecer un soporte, intentar tolerar lo incurable.
"El cuerpo se muestra apto para figurar, como superficie de inscripción, el lugar del Otro del significante. A partir de Hay-lo-Uno, el cuerpo aparece como el Otro del significante, en tanto que marcado, en tanto que el significante hace en él acontecimiento, este acontecimiento de cuerpo que es el goce, aparece como la verdadera causa de la realidad psíquica".
Hacerse un cuerpo. El niño es hablado. Qué ocurre cuando las prácticas médicas invaden este cuerpo antes de que haya podido formarse? Que ocurre cuando este sujeto está atravesado por la medicina antes del cariño de la madre? Qué ocurre cuando hay una hiancia entre esta unidad madre-hijo?
"Lo imaginario es el cuerpo. El cuerpo aparece como imagen, imagen en el espejo. La construcción borronea acentúa que como el cuerpo participa primero en la economía del goce, es a través de su imagen. El cuerpo condiciona todo aquello que el registro imaginario aloja de representaciones, significado, sentido y significación y la propia imagen del mundo. Es en el cuerpo imaginario donde las palabras de la lengua hacen entrar las representaciones, que nos constituyen un mundo ilusorio a partir del modelo de la unidad del cuerpo. "Entonces ¿qué ocurre cuando este cuerpo se encuentra marcado, en falta, obstaculizado frente a lo real?
Así hemos tomado el vector actual de investigación del GRIPSI: lo crónico.
Puesto que más allá de lo real, se verifica que lo crónico en el cuerpo tramita las mismas variables subjetivas de desesperación, rechazo, aceptación y atravesamiento. Estas variables humanas del dolor finalizan, la mayoría de las veces con un saber-hacer. Otras, en cambio, permiten que lo real aplane de modo absoluto al deseo y es cuando el goce con toda la opacidad que lo caracteriza, provoque en la vida misma un quiebre haciendo significantización en una vida partida.
Lo real deviene en Lo crónico y éste en Lo incurable, un debate posible que surge de la convocatoria de esta Jornada del CICDEBA.
Este pasaje a Lo incurable es la apuesta del Psicoanálisis puesto que con ello existe una garantía de saber-hacer.
BIBLIOGRAFÍA
  • Aguado Díaz, Antonio León. Historia de las deficiencias. Colección "Tesis y Praxis". Escuela Libre Editorial. Fundación ONCE. Madrid 1995.
  • Argentina. Ministerio de Salud de la Nación. Ley 22431 Sistema Integral de Protección de los Discapacitados. Buenos Aires. 1981
  • Asamblea General de las Naciones Unidas. Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. 2006
  • De Lorenzo García, R. El futuro de las personas con discapacidad en el mundo. Desarrollo humano y Discapacidad. Fundación ONCE. Ediciones del Umbral. Madrid 2003.
  • Freud, Sigmund. Inhibición, síntoma y angustia (1925). Vol 20. Editorial Amorrortu. Buenos Aires. 2008.
  • Freud, Sigmund. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis. 32° conferencia Angustia y vida pulsional (1932). Vol 22. Editorial Amorrortu. Buenos Aires. 2008
  • Lacan, Jacques. Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires. 1987.
  • Miller, Jacques-Alain. Piezas sueltas. Paidós. Buenos Aires. 2013.
  • Miller, J. A. (2015). El inconsciente y el cuerpo hablante. REVISTA LACANIANA DE PSICOANÁLISIS Nº 17, 21-32.
  • Motta, Carlos Gustavo, Lo Real. Publicación del Centro de Estudios Superiores en Psicoanálisis y Psiquiatría. Buenos Aires. 2009.
  • Motta, Carlos Gustavo. Psicoanálisis y sida. Ed. Aulas y Andamios. 4 edición. (2014).
  • Motta, Carlos Gustavo. Las películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis. Ed. Paidós. (2013).
  • Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF). Versión para la Infancia y la Adolescencia. 2001.
  • Palacios, A. y Romañach, J. El modelo de la diversidad. La bioética y los derechos humanos para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional. Diversitas, Madrid, 2006.
  • Unamuno, Miguel de (2014). Del sentimiento trágico de la vida. Buenos Aires: Losada.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Los hombres en la viga







Men at lunch es el título del documental que se puede ver en Netflix, dirigido por Seán Ó Cualáin. Indaga sobre la fotografía Almuerzo sobre un rascacielos, icónica imagen neoyorquina. Allí se puede ver a  once hombres que almuerzan tranquilamente  sobre una viga a de hierro a  250 metros de altura sobre la Calle 50 con el Central Park de fondo, un 29 de setiembre de 1932. Se toman unos minutos para alimentarse mientras construyen el Rockefeller Center en la época de la Gran Depresión.
De los once protagonistas solo se llegan a identificar a dos, de origen irlandés y con hijos que aún viven. De los nueve restantes no se sabe nada. Este anonimato dispara un curioso  fenómeno identificatorio en mucha gente que cree ver en alguno de ellos a su padre, a su tío o a su abuelo.
Por la época en que se tomó la fotografía la tasa de desempleo era del 24% y se calculaba un trabajador muerto por cada diez pisos construidos. Las colas de postulantes eran muy largas por lo que inmediatamente las bajas eran reemplazadas. El 2% de los trabajadores morían al año y otro 2% quedaba discapacitado. De allí que el sindicato de la construcción por esa época decía “no morimos, nos matan”. En consonancia con esto uno de los entrevistados en el documental dice que la época de la Gran Depresión fue el apogeo de la construcción en New York porque los hombres trabajaban en jornadas interminables por la menor paga posible.
La viga parece ser una metáfora de la vida,  un lugar donde permanecer y quizás progresar. Probablemente la fuerza de la fotografía resida en la sensación de inestabilidad que transmite pero al mismo tiempo de comodidad en esa inestabilidad. Los hombres están relajados aunque de un momento a otro podrían caer. De alguna manera es una representación gráfica del sistema global en el que vivimos y que hace funcionar al mundo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

De la Fórmula UNO a la Autopista Principal









De acuerdo con Eric Laurent autista es un parletre que encuentra una modalidad de protegerse: defensa y a la vez, muro de contención frente a la invasión del Otro. El goce en el autismo está localizado precisamente en una cápsula que le hace de borde.

Siguiendo con Laurent si hay Otro, éste funciona como pura exterioridad de todos los significantes. En ese sentido el autismo sería una modalidad radical de la forclusión psicótica. Está ausente toda “prótesis imaginaria”, a diferencia de la psicosis en la que ésta funciona como elemento de estabilización.

No hay delirio en  el autismo. No existe el mixto de lo imaginario y lo simbólico, sino el de simbólico y real. Al reducir el estatuto del Otro, el sujeto autista introduce una protección y una distancia que lo lleva a ese “extremo repliegue” con el que clásicamente se caracterizó al autismo. Es el colmo de una estabilización,  en la que el sujeto se transforma en caparazón autista.

La clínica psicoanalítica de orientación lacaniana, apunta a ampliar ese borde intentando  flexibilizar, permeabilizar, dosificar la angustia que invade a la persona llamada autista,  cuando el Otro se vive amenazante e intrusivo y de manera constante y provoca una apuesta a las maniobras del analista que puede formular una modalidad de intervención para confrontarse con lo ominoso en el campo del Otro generalizado. Del UNO a la dimensión del Otro con otros y apostando al lazo social.

Pablo nace dos días después de la muerte de un famoso piloto de competición de Fórmula Uno y lleva por segundo nombre el de ese piloto muerto, en su “homenaje”. Como segundo apellido lleva el de su madre, patrónimo que indica la profesión de quien ha muerto. 

Pablo, que al momento de la consulta tiene 8 años, nunca aprendió a hablar ni a controlar esfínteres. Se halla internado y vive desde hace 2 años, en una institución de salud mental. El vínculo con su madre se reduce a que ella lo visita cada quince días y lo que ella le lleva como regalo es una bolsa de facturas, se la da de manera completa, espera a que se las coma a todas y luego se va. Da la sensación que el producto que entrega la madre al niño es una manufactura de la panadería o algo que ella compra a camino de la institución.

En lo cotidiano del tratamiento administrado cuando Pablo ingresa al consultorio, se dirige al marco de la ventana y mira a través de la misma durante toda la sesión. Pasa el tiempo y esos primeros encuentros están signados por las mismas acciones. Ninguna actividad parece convocarlo y los juguetes no le llaman la atención. En una ocasión, compro una bolsa de facturas dispuesto a convidarlo con lo que la madre utiliza como gesto repetido. Cuando ve la bolsa me la pide con señas. Aún así, la bolsa no se la entrego y sí en cambio, comienzo a ofrecerle las facturas de a una por vez. Trabajamos así por algunas sesiones hasta que le presento facturas de juguete que forman parte de una caja de juegos. Las mira y comienza a manipularlas y empieza a desplazar su interés hacia otros juguetes de la caja. A partir de aquí comienza a investir libidinalmente otros objetos.

Esta tarea de juego recién comienza.

Trabajar con niños llamados autistas nos exige desplegar nuestra acción analítica hacia un sujeto que brinde su consentimiento y  no se someta sencillamente a la voluntad de dominio del Otro. La construcción de la subjetividad estará en relación a consentir a un Otro que no resulte devastador. Para ello el analista deberá ubicar sus esfuerzos en sostener la relación del niño con el lenguaje, teniendo en cuenta que con sus manifestaciones clínicas sólo se defiende de un real amenazante que en este caso lo ubica en una carrera de alta competencia donde no tiene chance alguna de salir con vida.

Si logra que algo de ese real devenga finalmente significante, logrará también un atemperamiento del goce, una existencia soportable que puede ubicarse en alguna carretera principal posible.

martes, 24 de mayo de 2011

Lo contemporáneo y el psicoanálisis (I)






Acerca de lo contemporáneo

“Pertenece realmente a su tiempo, es verdaderamente contemporáneo, aquel que no coincide perfectamente con éste ni se adecua a sus pretensiones y es por ende, en ese sentido, inactual; pero justamente por eso, a partir de ese alejamiento y ese anacronismo, es más capaz que los otros de percibir y aprehender su tiempo”.
“Contemporáneo es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo, para percibir no sus luces, sino sus sombras. Todos los tiempos son, para quien experimenta su contemporaneidad, oscuros.”
(1)


Estas palabras de Giorgio Agamben, inspiradas en la segunda de las Consideraciones Intempestivas de Friedrich Nietzsche publicadas en 1874, nos sirven como punto de partida para pensar si la práctica psicoanalítica tiene alguna incidencia sobre el sujeto en tanto contemporáneo.
La pregunta es por el sujeto que se sumerge en el dispositivo analítico y por el sujeto que emerge del mismo (¿un sujeto-producto del psicoanálisis?)
Para iniciar el camino será necesario pasar primeramente por el dispositivo clínico.

Alguien llega a la consulta con su analista y comienza a hablar. Habla, habla y poco a poco va entrando en la aventura de tomar distancia de su propio tiempo. Así cuando resignifica conductas de su pasado infantil a la luz de las palabras que nacen en el dispositivo o cuando se descubre en su actualidad repitiendo el pasado, la distancia entre los tiempos se instala como una variable en juego. Esta distancia es la que, paradójicamente, marca la unión de los tiempos, su cercanía y su contigüidad. Así, el analizante se ubica entre dos momentos y pone a ambos en cuestión. Su tránsito es por una frontera entre pasado y presente, entre aquí y allá. El camino es por un espacio donde todo es ayer y hoy, hacia un mañana que continuará siendo ayer y hoy.
Se verifica así una de las características del inconsciente: su atemporalidad. Dicha particularidad refiere al proceso primario que rige al inconsciente y sostiene su funcionamiento.
En la misma experiencia clínica y como condición de posibilidad para su desarrollo, se instala la extrañeza del analizante respecto de su síntoma, el cual se presenta incomodando al sujeto, surgiendo así lo que denominamos egodistonía del síntoma. Este elemento ubica al sujeto siendo un contemporáneo de su síntoma, en tanto le permite tomar distancia de eso que, formando parte de su íntima subjetividad, parece conspirar contra ella, en tanto denuncia que hay allí algo que no funciona.
La extrañeza respecto de la propia intimidad que se presenta como absoluta oscuridad, interpela al sujeto que recibe este haz de penumbra en su propia mirada que queda así, momentáneamente cegada, encandilada de oscuridad.
¿No será entonces, la propuesta del psicoanálisis la de convertirnos en contemporáneos de nuestra propia subjetividad?
Parece efectivamente ser así, y consecuentemente con esto también contemporáneos de nuestro tiempo, en tanto el ejercicio de percibir lo que no funciona, se traslade al campo de la intersubjetividad. De manera tal que la mirada se pueda extender hacia el campo de lo social para ver que es lo que hay allí de mal-estar.
En este sentido, resulta ejemplificador un artículo de Germán García. Allí él relata que en cierta ocasión estando en París conoce a Jacques Lacan, con quien tiene un diálogo donde Lacan muestra un urgente interés por las cuestiones sociales.

“¿Qué pasa con el psicoanálisis y la represión política en la Argentina? Fue la primera pregunta que recibí de Jacques Lacan, aquel 21 de enero de 1977, en la ocasión de una visita a 5, rue de Lille.
Era una sorpresa, aunque el hecho de encontrarme allí no era ajeno a la última dictadura instaurada por los militares en la Argentina.”(2)
Psicoanálisis y represión política, dos significantes que se excluyen, por eso la pregunta de Lacan va al meollo de la cuestión. Desde sus inicios el psicoanálisis se las tuvo que ver con la represión, primero con la de las histéricas y luego con la que trata de ubicarlo en la oscuridad de un libro negro

Del campo social podemos dar un salto hacia el dominio de la astrofísica para continuar desarrollando el concepto.
¿Cómo se explica la oscuridad que presenta el firmamento, si existen infinitas estrellas?
Los astrofísicos dicen que el universo se expande a mayor velocidad que la luz, de manera tal que, la luz que irradian las estrellas más lejanas, las de los bordes del universo, no nos alcanza porque se alejan a mayor velocidad que la luz que emiten. Es esta luz que no llega lo que percibimos como oscuridad; una luz que aún viajando hacia nosotros a gran velocidad, no nos alcanza.
En la práctica clínica analista y analizante perciben esa luz del inconciente que no llega con total intensidad. De allí que decimos que el inconciente se capta en sus destellos, nos llega su luz en intermitencias.
Descifrar el inconciente es también intentar ver estrellas que se pierden en la oscuridad y que, aunque no vemos, sabemos que existen. Cuando esas estrellas interiores se presentan en el espacio del consultorio y son percibidas en sus fugaces destellos, llega el momento de pronunciar una frase que resulta determinante: “Tú eres eso”.
Pero “llegar hasta allí no está en nuestro solo poder de practicantes.”(3)
Efectivamente, sólo siendo contemporáneo de su síntoma, sólo permitiendo que su propia oscuridad lo interpele, asumiendo así una actitud valiente, llegará el sujeto a ser navegante de su propia intimidad.
Nuestro camino nos ha llevado hasta este punto en que encontramos una doble vertiente de lo contemporáneo: la subjetiva y la intersubjetiva.









(1) Agamben, Giorgio. Paradoja del tiempo que se escabulle. Traducción de Cristina Sardoy. Revista Ñ, Nro 286. Pág. 10
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/03/21/_-01881260.htm


(2) García, Germán. De un solo golpe. La revista del psicoanálisis. Nro.8 http://www.elpsicoanalisis.net/numero8.html

(3) Lacan, Jacques. El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. Escritos. Pág. 93

Ilustración: “Tramatrazo” (fragmento), grafito sobre papel. Mario Quinteros, artista contemporáneo. www.dibujantegris.blogspot.com

Lo contemporáneo y el psicoanálisis (II)

Torre de Babel. Obra de Marta Minujín

Entre sujetos de Babel

“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época. Pues ¿cómo podría hacer de su ser el eje de tantas vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en un movimiento simbólico? Que conozca bien la espira a la que su época lo arrastra en la obra continuada de Babel, y que sepa su función de intérprete en la discordia de los lenguajes.” [4]

Partiendo de esta cita de Lacan podríamos pensar en el lugar del analista en nuestra época y tratar de ubicar esquemáticamente (acorde a la amplitud que nos permite el presente trabajo) algunos signos que caracterizan nuestro tiempo.

La metáfora lacaniana se aplica más que nunca a nuestra época en la que los diversos discursos (políticos, sociales, económicos, filosóficos) se entremezclan, conviven, discuten, discrepan, acuerdan.

El lugar del analista en relación a lo social tendremos que buscarlo, entonces en esa “función de intérprete” que nos propone Lacan. El analista será pues aquel que, en su función de intérprete, permanezca atento a los diversos lenguajes que conviven en la cotidiana Babel que habita. Labor por demás complicada pero ante la cual no retrocedemos.

Zygmunt Bauman define a nuestro momento histórico con el significante “líquido”. En efecto parece ser que los discursos sólidos que sostenían la premodernidad terminan disolviéndose en discursos que se van amoldando (como el líquido a su envase) a la velocidad de cambios de nuestra época. Todo se pone en cuestión en todo momento y ya no hay verdades de las que no se pueda dudar, no hay palabras que estructuren un orden de cosas más o menos fijo y seguro. Todo es provisional, cambiante, contingente. Desde las nuevas formas de contratos laborales que rigen a nivel mundial y que ya no se garantizan la presencia de los trabajadores en una empresa, hasta las evoluciones tecnológicas que parecen no tener fin y ofrecen dilemas éticos permanentes ya que la mayoría de las veces ponen en cuestión valores hasta ahora incuestionables (como el valor de la vida humana ante la posibilidad de clonar seres humanos para la sola ablación de órganos), pasando por las realidades financieras mundiales en las que las superestructuras que sostenían el funcionamiento de grandes bancos internacionales, se desploman; uno de los signos de nuestra época parece ser el de la incertidumbre.



En consonancia con esto, encontramos otro signo de la época en lo que el filósofo Giorgio Agamben llama “estados de excepción”. Son situaciones políticas en las cuales se suspenden las garantías institucionales, aunque a fuerza de prolongarse dicho estado, las medidas dejan de ser excepcionales para transformarse en comunes.

Un ejemplo de ello son las medidas tomadas por Estados Unidos luego del 11-S y que suponían una serie de controles estrictos tanto para ciudadanos como para turistas.

Otro ejemplo podemos ubicarlo en el caso de los denominados “salvatajes” de las grandes entidades financieras, operación que diferentes Estados han realizado para que sus respectivas economías no naufragaran. En este caso excepcionalmente el Estado interviene en las leyes de libre mercado, para garantizar que justamente el liberalismo económico siga existiendo, aunque, paradójicamente, con esa misma medida se niega el postulado básico del liberalismo, a saber, que el mercado se regula por sí mismo sin necesidad de otro agente interviniente. El estado interviene “salvando” entidades, aunque con ese mismo movimiento, pone en cuestión el mismo sistema bajo el cual estas entidades funcionan. En este caso lo excepcional se transforma en común porque es nuevamente Estados Unidos quien inicia un plan de salvataje a los bancos que luego es imitado por gobiernos europeos. Un “estado de excepción” en las leyes de la economía mundial.

Quizás el ejemplo más reciente sea la muerte de Osama Bin Laden, el terrorista más buscado. Cuando las tropas americanas lo encuentran, luego de años de búsqueda, lo asesinan, sin oportunidad de defensa judicial. No hay juicio previo, excepcionalmente, se lo mata, sin más. Hecho que, aparte de marcar un estado de excepción, señala un estado de cosas que el Ministro de la Corte Suprema de Justicia Raúl Zaffaroni ha dado en llamar la “planetarización de la ideología de la seguridad nacional”. Esto significa que el Estado puede apelar a cualquier elemento para neutralizar al enemigo, sin ajustarse a ninguna legalidad, salvo a aquella que el Estado mismo crea y por la cual no tiene que rendir cuentas a nadie, ni a sus propios ciudadanos, ni a los demás Estados, ni a organismos internacionales, como puede ser el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se abre así un peligroso precedente para el intervencionismo imperial en cualquier parte del planeta.



Siguiendo con los significantes que marcan la época, podemos afirmar, tal como lo hace Slavoj  Zizek en su texto “Sobre la violencia” que, en nuestra economía de libre mercado lo único que circula libremente son las “mercancías”, en tanto la circulación de “personas” está cada vez más restringida por muros, oficinas de migración y leyes. Esto presentifica el temor al otro, con su consecuencia directa; la segregación y la xenofobia.

Recientemente en nuestro país hemos vivido un hecho que puso de manifiesto este temor. Un grupo de personas ocupó un predio (el Parque Indoamericano) reclamando viviendas e inmediatamente, desde cierto sector político y ciudadano, se atribuyó la responsabilidad del hecho a la falta de leyes que frenen una “inmigración descontrolada”. Los inmigrantes son los culpables. La xenofobia dice “presente” y es nuevamente el otro, el prójimo quien representa un peligro, viniendo a ocupar mi lugar.

En relación a esto podemos decir con Freud que el “amor al prójimo” es uno de los reclamos ideales que la sociedad pretende imponer, en un intento de desmentir que “el prójimo no es solamente un posible auxiliar y objeto sexual, sino una tentación para satisfacer en él la agresión, explotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su patrimonio, inflingirle dolores, martirizarlo y asesinarlo.”[5]

Que el ser humano no es un ser manso y amable, sino que guarda en sí una buena cuota de agresividad, es algo que se percibe claramente en nuestra época, manifestándose en forma de segregación y marginación.



A modo de conclusión



En “¿Qué es la Ilustración?” Foucault retoma el texto kantiano del mismo nombre y nos dice que la Ilustración es la “liberación del estado de minoridad”. Por minoridad entiende “un estado determinado de nuestra voluntad que nos hace aceptar la voluntad de algún otro para conducirnos en los dominios en los que conviene hacer uso de razón”[6] .
En este sentido el estado de minoridad bien podría expresarse en la frase “obedezca, no razone”.

Poniendo este significante del lado del analizante, podríamos pensar que el tránsito por un análisis aleja al sujeto de ese estado de minoridad en tanto lo responsabiliza inclusive de aquello que podría argumentar que realiza “inconcientemente”, vale decir, su modalidad de goce. No hay, por lo tanto, minoridad posible en análisis.

Del lado del analista podríamos afirmar que su función, en tanto sujeto contemporáneo, estará en relación a conducir al analizante hacia el encuentro con su propio deseo en un universo habitado por significantes que modelan las subjetividades. Un analista será aquel que haga posible que esa solidez ausente en nuestra modernidad líquida sea encontrada por cada analizante en su propio deseo. Y será también quien encuentre los significantes que marcan la época.

Si los analistas advertimos cuales son estos significantes, si nos percatamos de que nuestra época es “líquida”, de que existen “estados de excepción” a nivel mundial, de que el “temor al otro” se ha generalizado acarreando con él la “segregación”, entre otras cuestiones; estaremos en condiciones de percibir el influjo que esto tiene sobre las subjetividades y estaremos también, por ende, mejor posicionados para dirigir la cura.

Creemos que en eso consiste tanto el hecho de encarnar la “función de intérprete” que destina Lacan a los psicoanalistas, como el de llegar a ser “contemporáneo”, en los términos planteados por Agamben.

Ambas posiciones están íntimamente relacionadas y no pueden pensarse la una sin la otra. Ser psicoanalista exige ser “contemporáneo”, observar los detalles y los pliegues, percibir las luces y las sombras de la época y la cultura. Una exigencia a la cual no se puede renunciar, pues ello implicaría también renunciar, al mismo tiempo, a la función de analista.




[4] Lacan, Jacques. Función y campo de la palabra. Escritos. Pág. 309
[5] Freud, S., “El malestar en la cultura”, Obras completas, Vol. XXI, Amorrortu, Bs. As. 2000, pág. 108
[6] Foucault, M., “¿Qué es la Ilustración?”, Las ediciones de la Piqueta, Madrid, 1996, pág. 87.




jueves, 16 de septiembre de 2010

"El hombre de al lado" y la luz necesaria

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El film protagonizado por Daniel Araoz y Rafael Spregelburd y dirigido por Mariano Cohn y Gastón Duprat transcurre en la casa Curutchet en la ciudad de La Plata, única obra del diseñador Le Corbusier en Latinoamérica.

El hombre de al lado está allí queriendo construir una ventana para “atrapar un poquito de sol”, para utilizar el sol que su vecino “no usa”. Propuesta sensata e insensata al mismo tiempo, dependiendo de que lado se mire la cuestión. Sensata, porque después de todo es una pretensión humilde la de querer un poco de luz. Insensata, porque esa ventana se construye sobre una medianera desde la que puede verse el interior de la casa del vecino.


Pero la locura más grande espera al final del film y es más inconcebible que inexplicable.

La tensión imaginaria se instala, entre los dos personajes, desde las primeras escenas perforando la armonía de una vida diseñada a medida, tal como la maza perfora la pared abriendo un agujero de conflictos. Se suceden argumentos a favor y en contra de la construcción, aumentando cada vez más la tensión entre los protagonistas. Mientras tanto el orden simbólico representado por una justicia que habilitaría o no la construcción, no aparece para poner las cosas en su lugar.

Los protagonistas representan estilos de vida diferentes, dos concepciones del mundo que, por un momento, se entrecruzan pared de por medio. Este cruce genera una comedia que al final se tiñe de negro.

La tensión que genera el agujero se resuelve cuando el personaje políticamente correcto, pero también menos escrupuloso, miente con descaro. Del otro lado surge la actitud de renuncia; se acepta la imposibilidad.

Los hechos fortuitos llevan al hombre de al lado a salir, sin vacilaciones, en defensa de su vecino, poniendo así de manifiesto su posición ética. El otro hombre responde a su vez con la propia, ubicada en el extremo opuesto, garantizándose así la continuidad de su estilo de vida confortable y tranquilo. Desoye el viejo imperativo categórico kantiano (“obra según una máxima tal que quieras que se convierta en ley universal”) y así ya no hay hombre de al lado que incomode.



Metáfora de una realidad que asoma cada día en nuestro país. La nuestra parece ser un época en la que se están abriendo agujeros, pero no en el espacio, sino en el tiempo. Efectivamente, se han comenzado a investigar antiguos crímenes que estaban más o menos ocultos y que alcanzan a grandes poderes. Se rasga así el lienzo que recubría una historia negra de apropiaciones, desapariciones y torturas ocurridas en la última dictadura, entre 1976 y 1983, dictadura que hasta hace poco tiempo se denominaba “militar” y que ahora comienza a llamarse “cívico-militar”. A raíz de esto y, tal como en el film, en la actualidad política y social las posiciones se enfrentan, aunque a diferencia de aquel, en esta interviene la justicia constituyendo un orden simbólico que atempera el conflicto y que permite abrir ciertas ventanas desde donde ver la historia y por donde pueda entrar un poco de esa luz necesaria para iluminar nuestro presente y futuro.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Laberinto de miradas

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Hasta el 21 de marzo se presenta en la Casa de la Cultura, Av. de Mayo 575, la muestra fotográfica "Laberinto de miradas-Fricciones y conflictos en Iberoamérica", organizada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Casa América Catalunya y el CCEBA - Centro Cultural de España en Buenos Aires.
La exposición, que tiene la curaduría de Claudi Carreras, es un recorrido por la fotografía documental contemporánea en Iberoamérica y puede ser visitada gratuitamente de martes a domingo, de 14 a 20 hs.
"Laberinto de Miradas - Fricciones y conflictos en Iberoamérica" presenta una selección de trabajos de fotógrafos que proponen recuperar el carácter reflexivo de la fotografía documental.

Las imágenes reflejan la violencia que se vive en Iberoamérica, conmoviendo con su crudeza. La explotación, la injusticia, el miedo, la inseguridad, la exclusión, la represión, el terror, el dolor; son retratados con diversas estéticas autorales.

Es el malestar en la cultura, el hilo que va recorriendo ese laberinto de miradas y que desemboca en el espectador, generando emociones y pensamientos.