viernes, 29 de mayo de 2020

300

Hoy unos 300 intelectuales y periodistas en Argentina dicen que se usa la pandemia para instalar una dictadura de científicos aliados con el Gobierno. Que la democracia está en peligro y hablan de "infectadura", neologismo que hace referencia a una dictadura de infectólogos.
¿Qué les pasa a estos "intelectuales"? 
Bueno ya sabemos lo que les pasa. Representan a ciertos intereses económicos y políticos de lo más rancio de nuestra sociedad que bregan por el levantamiento de la medida de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) que determinó el gobierno nacional el 20 de marzo para ralentizar los contagios. Intentan socavar así una medida de aislamiento efectiva  para la salud, pero perjudicial para la economía. Por supuesto, es la pandemia la que afecta la economía mundial, pero a través de estas manifestaciones ese grupo de intereses económicos concentrados a los que estos "intelectuales" representan intenta responsabilizar por eso, no a la pandemia sino a la cuarentena, a la medida de aislamiento establecida por el gobierno y, por carácter transitivo, al gobierno mismo. 
La propuesta entonces de este grupo que se han dado en llamar "anticuarentena" y que hoy se manifiestan en voces de 300 "intelectuales", es ni más ni menos que abandonar el aislamiento para reactivar la economía aunque esto cueste miles o millones de vidas. 
Queda claro que lo que peligra no es la democracia, sino la sensatez.

jueves, 28 de mayo de 2020

CREANDO MÁRTIRES

Lo increíble sucede
Sucede y no nos conviene
Hay gente que no contiene
Esfínteres de la boca
A rebeliones convoca
Como si fuera sensato
Y uno dice "acá hay gato"
Que aunque ya no nos gobierne
Se fue el jueves y hoy es viernes
Dejando gente y mandatos.

Mandatos disparatados
Que  repiten libertarios
Que sin llegar a ser arios
Dicen que existen los guetos
Donde no viven los "chetos"
Sino pobres que quieren ir
A un afuera y compartir
Con el virus el espacio
Y así morirse despacio
Y cuales mártires partir.


martes, 26 de mayo de 2020

HUMOR. La "angustia" como caballo de Troya


Por estos días la angustia
Estuvo en boca de todos
Como batalla en el lodo
Fue manchada y manoseada
Por esa torpe manada
Que se erige en firme juez
Cuando vemos vez tras vez
No les importa el otro
Salvo que sea un potro
Un caballito de Troya
Lo suman a su tramoya
Y se muestran preocupados
Por los seres angustiados.

Y ahí fue esa periodista
Mostrándose compungida
Ante la terrible vida
Que nos trajo la pandemia
Y dejando la infodemia
Le preguntó al presidente
Que la escuchaba prudente:
¿Como atendemos la angustia
De esta gente que está mustia
Y el Estado tan ausente?

Y ahí salió el Presidente
Ya hinchado las pelotas
De que otra vez la patota
Que a su pueblo perjudica
Use ahora la prédica
De la salud y de la pena
Pa` demoler cuarentena
Y desarmó el artilugio
Sin un solo subterfugio
Dejando a Mercado afuera
Con su caballo de Troya
Disfrazadito de angustia.


lunes, 25 de mayo de 2020

LA PATRIA

Cuando se habla de patria se habla de una abstracción, de una idea. Pero hay momentos en que esa idea se materializa. Ocurre por ejemplo en los Mundiales de fútbol, o en eventos donde el país está representado. Son esos momentos en donde los habitantes de un país sienten que son partes que forman un todo. 
Quizás hacer patria hoy sea colaborar en mantener bajo el nivel de contagios de coronavirus y ganar signifique perder la menor cantidad de vidas posibles.
Por estos días me viene a la memoria la frase del poeta Rilke: "la verdadera patria del hombre es la infancia" y pienso en cuánto le estamos enseñando a nuestros hijos en este contexto, llevando a cabo acciones responsables para cuidarnos y cuidar al otro. Si la patria es la infancia, quizás hoy -aunque el aislamiento pueda sugerir distancia y frialdad- estamos ayudando a construir, con estas medidas de cuidado, una patria más solidaria y humana en nuestros hijos. Una patria que no solo es idea, sino también acción concreta.
Feliz día de esa Patria!

Silvio Rivero





domingo, 24 de mayo de 2020

PRINCIPIOS DE PLACER Y DE REALIDAD EN LA PANDEMIA EN ARGENTINA


En la conferencia de prensa que diera ayer el Presidente de la Nación Alberto Fernández y en el espacio de preguntas abierto a la prensa una periodista se dirigió a él, no para hacerle una pregunta, sino para solicitarle que le envíe un mensaje a la población que, según ella, sufre de "angustia" por la cuarentena, agregando además una opinión: "no me parece que tenga que ver con lo político la angustia que la gente siente". Más allá de la intencionalidad política de las expresiones de la periodista que, en el acto mismo de decir "no me parece que tenga que ver con lo político", afirma lo que pretende negar; me interesa la respuesta del Presidente. Le responde: "me llama mucho la atención la idea de muchos medios de la angustia de la cuarentena. ¿Es angustiante salvarse? Angustiante es enfermarse; no salvarse. Angustiante es que el Estado te abandone; eso es angustiante, que el Estado no esté presente... Estamos en una pandemia que mata gente, ¿lo entendemos?, estamos en una pandemia de un virus desconocido, ¿lo entendemos?, estamos en una pandemia de un virus que no tiene vacuna ni cura, ¿lo entendemos?"
El Presidente interviene cuestionando ese significante "angustia" con una pregunta: "¿es angustiante salvarse?" E inmediatamente apela al principio de realidad: "estamos en una pandemia que mata gente"; reforzando la instalación de dicho principio con una pregunta: "¿lo entendemos?".
Efectivamente se trata de contraponer a ese principio de placer que se esconde tras el significante "angustia", el principio de realidad.
Lo que hay es necesidad de volver a salir a las calles, de volver a las actividades laborales normales, a ver a los amigos, a los familiares, a los seres queridos, al placer del encuentro con el quehacer y con los demás. Que eso puede provocar angustia, seguro. Pero a esa angustia se la soporta porque la opción de que desaparezca  tiene hoy el precio de la vida ya que implicaría exponerse al virus. Hoy la angustia nos muestra que hay vida, una vida que no es la que queremos (principio del placer), pero es la que existe (principio de realidad).
En un mundo tan patas para arriba y sobre todo en un país que extravía su principio de realidad a cada rato (quizás una de las explicaciones al porqué de la alta incidencia de psicólogos per cápita en Argentina) tener al mando a alguien sensato no deja de ser una buena noticia porque en este momento eso es, ni más ni menos, que la diferencia entre la vida y la muerte.


Texto para personas con discapacidad visual o visión disminuída: sentados en el mismo escritorio. En el centro Presidente Alberto Fernández a su izquierda Gobernador de Provincia de Buenos Aires Axel Kicillof y a su derecha el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta

viernes, 15 de mayo de 2020

SOBRE EDUCACIÓN, PSICOANÁLISIS Y POLÍTICA


Sigmund Freud ubica al educar, psicoanalizar y gobernar como tres imposibles en tanto arrojan resultados insuficientes.
Nos proponemos aquí articular los conceptos de educación y psicoanálisis en el contexto de la época para introducir al final el concepto de política.


Nuestra época

Si tuviésemos que caracterizar nuestra época, tendríamos que decir que se encuentra signada por el avance de la ciencia y de la tecnología. Estos progresos científicos y tecnológicos, que se han acentuado en los últimos años, están al servicio del bienestar del hombre, apuntando a lograr un estado que podríamos llamar “de felicidad”. Así tenemos todo tipo de inventos que hacen que la vida que llevamos hoy sea mucho más confortable que la de hace un siglo atrás. Y es debido a esta presencia cotidiana de la ciencia en nuestras vidas, que su discurso se escucha constantemente. De resumir en una frase este discurso científico sería en la siguiente: “nada es imposible” (impossible is nothing). Tal como el slogan de una marca de zapatillas, esa frase representa el espíritu contemporáneo.
Veamos un par de ejemplos que grafican la cuestión:
- En EE.UU. el equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Georgia está desarrollando una innovación consistente en generar electricidad con el movimiento del propio cuerpo y los latidos del corazón. De manera que, según lo prevén los investigadores, en un futuro cercano, gracias a un sistema basado en nanotecnología, los reproductores de música, teléfonos y computadoras no utilizarán baterías, sino que con nanocables más delgados que un cabello irán conectados a nuestro propio cuerpo, del cual extraerán la energía necesaria para funcionar.
-Otro ejemplo: Cynthia Kenyon bioquímica de la Universidad de California, descubrió un gen regulador (llamado daf-2) que sería el responsable del envejecimiento. Este gen fue manipulado en moscas que llegaron a extender su expectativa de vida hasta en 6 veces más de lo normal. La aplicación de este descubrimiento en humanos, llevaría el promedio de vida a los 400 años. Lograr esto parece ser solo cuestión de tiempo.
Son experimentos en desarrollo y, en ese sentido, pueden o no llegar a concretarse.
Lo que nos interesa destacar aquí es que la ciencia se orienta a lograr lo imposible, ese fue, es y será su leit motiv. A diferencia de épocas pasadas, pareciera que ahora se encuentra cada vez más próxima a conseguir ese objetivo.


Educación y Psicoanálisis

Nos orientamos aquí a partir de dos cuestiones:
1- ¿Qué tienen en común Educación y Psicoanálisis?
En Análisis terminable e interminable (1937) Freud se expresa en relación a estas actividades, en los siguientes términos: “Detengámonos un momento para asegurar al analista nuestra simpatía sincera por tener que cumplir él con tan difíciles requisitos en el ejercicio de su actividad. Y hasta pareciera que analizar sería la tercera de aquellas profesiones “imposibles” en que se puede dar anticipadamente por cierta la insuficiencia del resultado. Las otras dos, ya de antiguo consabidas, son el educar y el gobernar”[1].
Educar siempre ofrece dificultades, presentándose del lado del estudiante, actos de rebeldía, inasistencias, falta de estudio, problemas de conductas, etc, todas cuestiones con las que hay que “hacer algo”. De la misma manera desde el psicoanálisis y sobre un fin de análisis nunca el analizante llega a un gobierno de las pulsiones ni a una cura de su síntoma, sino que quedará allí un resto con el que tendrá que “saber hacer”. Así, tanto en educación como en psicoanálisis hay un resultado que se presenta como insuficiente si se lo compara con lo que podríamos llamar un resultado ideal. Es este un elemento común a psicoanálisis y educación: la insuficiencia del resultado; cuestión por la cual Freud ubica tanto a uno como a otra, junto con el gobernar, como profesiones “imposibles”.
Dicha insuficiencia no está en relación a una incapacidad operativa, sino que forma parte del objeto material con que analistas y educadores trabajan: el hombre. En este punto es la naturaleza de lo humano la que no posibilita resultados ideales.
El otro elemento común a psicoanálisis y educación está en el orden de una inventiva necesaria para desarrollar la actividad.
En la Conferencia 34 de las Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis (1933) el creador del psicoanálisis señala que “la educación tiene que buscar su senda entre la Escila de la permisión y la Caribdis de la denegación”.[2] No existe un camino exacto para navegar entre estos dos escollos (Escila y Caribdis aluden a dos monstruos marinos mitológicos que, en la Odisea, bloqueaban el paso a los navegantes dejando sólo un estrecho y agitado desfiladero por donde pasar). De manera que entonces se hace necesario para el educador trazar esta ruta con cada alumno, ruta ubicada entre permitir y frustrar; entre el “sí” y el “no”. Es este equilibrio el que permitirá la navegación de educador y educando, siendo el primero el capitán y guía del barco sobre el cual viajan ambos. El llegar a buen puerto dependerá, entonces, de la pericia del educador y de su creatividad para conducir el proceso.
En esta misma línea de la necesidad de inventiva y en otro texto, esta vez en “Sobre la iniciación del tratamiento” (1913) el maestro vienés compara al psicoanálisis con el ajedrez, ya que tanto de uno como del otro sólo pueden enseñarse las aperturas y los finales y sólo estudiando jugadas de grandes maestros se puede aprender a desarrollar el juego con posibilidades de éxito.
Podríamos pensar entonces que la educación comparte esta característica con el psicoanálisis ya que, según dijimos, en educación no hay un camino exacto para navegar. Compartimos entonces esa necesidad de inventiva para cumplir con nuestra labor. Inventiva no significa improvisación. Significa desarrollar la propia creatividad a la hora de intervenir, teniendo en claro la meta que se pretende alcanzar. Desde la educación esta meta puede estar representada por los "objetivos de la planificación" y desde el psicoanálisis estarán en relación a la "dirección de la cura".
Entonces, los elementos comunes a Educación y Psicoanálisis son:
a) Ambas son profesiones imposibles; imposibles en el sentido de que no hay suficiencia del resultado, siempre dejan un resto, siempre hay algo que escapa a su influjo.
b) No existe un camino único que garantice el éxito para todos los casos, por lo cual tanto educador como analista necesitan de su creatividad para llegar a sus objetivos. Vale decir que siempre se trata del caso por caso.
Podemos agregar además una tercera característica común:
c) Ni Psicoanálisis ni Educación prometen resultados rápidos y, en cambio, exigen atravesar por un proceso a veces tortuoso y casi siempre más extenso que breve.

2 ¿Qué lugar ocupan Educación y Psicoanálisis en la cultura actual?
Expresamos que educar y psicoanalizar suponen cierta insuficiencia de resultados. En este sentido estos dos quehaceres no son consonantes con las propuestas del mercado y de la ciencia. Efectivamente, tanto uno como otra pretenden completar al sujeto, obturar la falta. Uno, el mercado, promoviendo una compulsión al consumo en un intento de colmar al sujeto; la otra, la ciencia, apuntando a arrasar hasta con el más pequeño malestar humano. Ambas pretenden excluir todo lo que tenga que ver con el límite, en nombre del progreso. Límite que, aunque el hombre intenta negar la naturaleza se encarga de mostrar, por ejemplo a través de cambios climáticos y catástrofes ecológicas.
En este contexto social y cultural hablar de límites es pronunciarse en contra del discurso de la época.
Al decir de Élisabeth Roudinesco vivimos en una “sociedad depresiva” [3]. La depresión es el signo de la época y el adicto su representante más fiel. La ausencia de límites por parte de los adultos hace que en los niños y adolescentes se instale la patología del acto en lugar del deseo. Si no hay límites tampoco hay deseo, porque éste se construye con falta. La época, al pretender obturar la falta mediante la ciencia y la tecnología, mata al deseo, produciendo depresión y vacío de sentido.
Se presenta entonces una importante tarea tanto para la educación como para el psicoanálisis en tanto profesiones imposibles: la de ubicar un orden simbólico con límites y prohibiciones, pero también con habilitaciones que permitan que emerja el sujeto deseante, evitando que se ahogue en ese mar de objetos de consumo que prometen felicidad pero no la otorgan.
Así, la felicidad dejará de ser un producto que se compre en el mercado, para pasar a ser una conquista de cada uno, a partir de los límites que el educador muestre a sus alumnos y de las posibilidades que estimule en ellos. Y, del lado del analista, a partir de una acción que posibilite generar las condiciones para acotar el goce y permitir así que nazca el deseo, que sólo puede ser con falta.


Política y Psicoanálisis

Gobernar, el tercero de los imposibles freudianos, no es sin política en tanto se trata de operar sobre asuntos de la polis.
En este tiempo de coronavirus el mundo ha sido sacudido también en el orden de lo político, haciendo más visible su imposibilidad. Algunos gobiernos han optado por priorizar lo económico por sobre lo sanitario provocando miles de muertos; otros, a la inversa tomado en cuenta esencialmente la vida de sus ciudadanos decidieron entrar en aislamiento frenando la economía para frenar también la muerte. Ambas decisiones son costosas mostrando que el límite está allí para ser tenido en cuenta. Los gobiernos que han aceptado que en condiciones de una pandemia solo se puede perder, han podido tolerar mejor la situación. Son aquellos gobiernos encarnados por hombres y mujeres que no renegaron  del virus, ese elemento invisible pero presente. Quizás gobiernos integrados por personas que se llevan mejor con su propia falta estructural. Los gobernantes como Trump y Bolsonaro, por ejemplo, que no parecen estructurados desde los límites han decidido ignorar el peligro de muerte con la consiguiente multiplicación de tumbas.
Dada esta situación sería válido preguntarse qué será de los gobiernos futuros. ¿Cómo se gobernará de aquí en más? ¿Cambiará algo o seguirá todo igual? Desde la filosofía se intentan dar respuestas adelantando un porvenir más o menos promisorio. Así Zizek  adelanta un “comunismo de desastre” y Byung-Chul Han un capitalismo con elementos de control a la manera de China [4].
Queda claro, eso sí,  que en el arte de gobernar también se lidia con lo imposible en tanto “insuficiencia del resultado”.

A modo de conclusión

En este sentido seguramente el desafío tanto en políticas de gobiernos, como en el psicoanalizar y en el educar, será trabajar para ser cada vez menos insuficientes, pero sabiendo que nunca se llegará a la completa suficiencia, ya que ese es el punto de imposible estructural a las tres acciones por tener que arreglárselas con lo humano que nunca podrá ser colmado.
Educar es intentar  que lo ineducable ingrese en lo educable, psicoanalizar es intentar acceder a lo inconsciente y “domeñar las pulsiones”, al decir de Freud y gobernar es intentar instalar armonía en la lucha constante entre los hombres por esa voluntad de poder de la que nos habla Nietszche. En las tres acciones: educar, gobernar y psicoanalizar,  siempre quedará un resto, un imposible. Un imposible que se opone al discurso de la época que nos dice que “nada es imposible”. Un imposible que, contrariamente a lo que podría pensarse, no nos detiene sino que nos impulsa alimentando nuestro deseo. Por suerte no todo es posible.

Silvio Rivero


[1] Freud, Sigmund. Análisis terminable e interminable. Pág. 249. Amorrortu 1999.
[2] Freud, Sigmund. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis – Conferencia 34, Pág. 138, Amorrortu. 2006.
[3] Roudinesco, Élisabeth. ¿Por qué el psicoanálisis? Cap. 1 La derrota del sujeto. Paidós. 2002

Texto publicado en www.politicayeducacion.com

sábado, 9 de mayo de 2020

TODO UN PALO, EL VIRUS




Introducción

Siempre la poesía abre sentidos desde el sin sentido. Tal vez allí reside el encanto del Indio Solari; en que dice sin que sepamos bien qué dice. En este caso sus versos disparan mis pensamientos. Permiso para utilizarlas, Indio.


Estrofas

- "El futuro llegó hace rato"
Lo sabemos. Estamos viviendo en el futuro ya que es muy probable que al terminarse esta pandemia aparezca otra, entonces el presente será futuro, otra vez.

- "Llegó como vos no lo esperabas"
No imaginamos nunca un futuro tan extraño, que nos dejara tan desnudos, tan desprovistos al punto de que la única guarida fuera nuestra propia casa.

- "Veámoslo un poco con tus ojos"
Y hay gente que cree que esto no cambiará nada ya que han habido otras pandemias y todo siguió igual. Es probable, pero es probable también que en esta pandemia sean las condiciones económicas globales afectadas las que modifiquen las formas de hacer de los Estados, no tanto por las pérdidas de vidas como por las pérdidas económicas.

- "Estas llamando a un gato con silbidos"
Por eso es que de nada sirve anteponer hoy lo económico a la salud. A los talibanes de la economía les parece que hay que atentar contra el virus largando a sus huéspedes a la calle para que se contagien, sobrevivan (algunos) y pongan a rodar de nuevo la rueda de la producción. Llaman a un gato con silbidos poniendo la economía sobre la salud.

- "¿Qué podría ser peor? ¡Eso no me arregla a mi!"
El discurso del talibán del mercado es que podría ser peor morir de hambre, mientras mirando a la distancia, arenga a sus seguidores a inmolarse en el altar de su dio$ en la Marcha del 7M.

- "¿Cómo no sentirme así? ¡Si ese perro sigue alli!"
Pero los seguidores no son ingenuos y no asisten al 7M sabiendo que el perro rabioso espera afuera.

- "Todo un palo, ya lo ves"
Una pandemia que rememora a otras pero en un mundo distinto. Un mundo globalizado, muy conectado y por eso, mucho más pequeño. Todo un palo darse cuenta violentamente y por una pandemia que la humanidad es hoy y por obra del progreso más vulnerable que nunca ante determinados peligros.


Cierre

Por todo lo dicho, estoy entre los que piensan que las cosas van a cambiar. No porque una pandemia nos vaya a ser mejores -el ser humano ya sabemos no progresa más que desde la ciencia y la técnica-  sino porque el mundo, como dijimos, es diferente al de anteriores momentos y aunque sea por ese egoísmo tan humano, vamos a estar obligados a pensar en los demás, porque está visto que hoy lo que le ocurra al otro tarde o temprano me afectará también.


Silvio Rivero





6 DE MAYO CUMPLEAÑOS DE SIGMUND FREUD






Freud nació el descubrimiento de la extrañeza que nos habita. Hoy, que la extrañeza está también afuera y nos rodea, me dan ganas de decirle ¡feliz cumpleaños! al hombre que nos mostró que el mayor misterio es cada uno para sí mismo.

Homenaje. Tom Lupo un "obrero del lenguaje"




Periodista, poeta, psicoanalista, Tom Lupo disfrutaba de la cultura y admiraba desde Shakespeare, Dostoviesky, Nietzsche, hasta Macedonio Fernández, Borges, Pizarnik, Girondo, Cortázar, Spinetta, Cerati, Luca Prodan y tantos más. Se consideraba un "obrero del lenguaje" y defendía nuestra cultura de la cual se sentía orgulloso y por eso proponía hablar de "sur desarrollo" en lugar de "sub desarrollo". Uno de sus conceptos centrales era el de "oportunidades". Decía que hay muchos talentosos esperando una oportunidad, esperando que alguien les abra alguna puerta y por eso en la década del ochenta y desde la radio impulsó a bandas por ese entonces desconocidas, como Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs, Virus, Los Redonditos de Ricota y otros.
Un amante exquisito de las palabras, las trataba con delicadeza y mostraba que hasta un pequeño cambio de letras puede construir poesía. En una de su frases, graciosa y de belleza poética, como él, decía: "no le pidas peros al alma". Se fue un soñador y un realizador de sueños, sin peros en el alma.

Slavoj Žižek y Byung-Chul Han





En su último libro "¡Pandemia! El covid-19 sacude al mundo" el filósofo esloveno Slavoj Žižek propone pensar un mundo pos pandemia regido por un comunismo al que denomina "comunismo de desastre". Una manera de gobernar en el que los estados tomarían control sobre la producción por fuera de la lógica actual de mercado a fines de estar preparados ante futuras situaciones de emergencias. Este comunismo supondría también cooperación entre estados.
Por otro lado el filósofo surcoreano Byung-Chul Han en columna del diario El País del 22 de marzo, ha expuesto también sus ideas en relación a la pandemia tomando a China como ejemplo de control sobre el virus utilizando big data y medidas de restricción a partir del monitoreo digital sobre sus ciudadanos. En Asia nadie se altera ante ese control, dice Han, y explica eso por una característica cultural que consiste en la exaltación de lo colectivo por sobre lo individual. A partir de estos efectos benéficos el filósofo dice que China seguramente exportará a Occidente su sistema de control aplicándose así al capitalismo. Concluye Han: "Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal y evoca un oscuro comunismo... Žižek se equivoca."
Leyendo ambas posiciones y como aporte propio, más que diferencia se advierte una coincidencia en un punto central. Ambos hablan del control del estado; pero en tanto Žižek se centra en el control del estado sobre la economía, Han lo hace en el control de aquel sobre las personas.
El término comunismo utilizado por Žižek resulta provocador ya que retrotrae inmediatamente a la época anterior a la caída del muro de Berlín, ciudad en la que justamente reside Byung-Chul Han, quien adjetiva al comunismo de su colega como "oscuro". Pero nada de eso, el comunismo que propone Žižek no es "oscuro", sino uno reconvertido, de allí que cite a Thomas Piketty también en su libro, ya que este revisa los postulados de funcionamiento económico del mundo proponiendo una "nueva globalización". El "comunismo de desastre" sería justamente uno que permita a los estados mayor injerencia en los sistemas de producción a fines de anticiparse a las crisis preparándose para ellas y fomentar la colaboración entre naciones, una vez que la crisis se hubiere desatado. De manera que no pareciera haber demasiada diferencia en cuanto a perspectivas de futuro entre ambos filósofos, ya que ambos hablan de los efectos beneficiosos de la injerencia del estado en estas situaciones, Han haciendo una crónica de lo sucedido en Asia en relación a control de población y Žižek proponiendo para Europa un modelo de mayor intervención estatal.
Digamos que el capitalismo funciona siempre sobreponiéndose, en ese punto es admirable y se le puede suponer larga vida, lo cual hace disonante con la época el "comunismo" de Žižek.
Quizás el desafío a futuro -si tomamos los aportes de ambos filósofos y anticipándonos a futuros escenarios similares al actual- pueda estar en lograr una mayor injerencia de los estados en la economía (prescindiendo de la lógica de mercados) y establecer un mayor monitoreo sobre la población a manera de prevención sanitaria, pero garantizando al mismo tiempo las libertades individuales. Algo muy complejo. Por eso, quizás se trata de pensar no en Han o Žižek, sino en Han y Žižek. Solo el tiempo y la política, en tanto arte de lo posible, lo dirán.
Silvio Rivero

Acerca de "¡Pandemia!" de Slavoj Žižek.





El su último libro "!Pandemia! El covid-19 sacude al mundo" el filósofo esloveno Slavoj Žižek recupera la antigua tradición socrática de la pregunta, dialoga y confronta con filósofos como Giorgio Agamben y Byung-Chul Han, recurre a metáforas hollywoodenses, razona sobre cuestiones geopolíticas y se explaya sobre política internacional a fines de, por un lado, encontrar esos mecanismos de funcionamiento que hoy la pandemia ha alterado y, por otro lado, a fines de anticiparse al mundo pos pandemia.
La propuesta de Žižek es, como ya nos tiene acostumbrados, provocadora. Él mismo lo reconoce (por supuesto, no es ingenuo) cuando dice que fue "criticado e incluso burlado" a raíz de sus sugerencias. Y lo que sugiere es "la llegada de una forma de comunismo a raíz del coronavirus". Pero aclaremos que no postula un comunismo a la vieja usanza, sino uno revisado al que denomina "comunismo de desastre" para contrarrestar el "capitalismo de desastre". Una presencia fuerte del estado y un pensamiento por fuera de la lógica del mercado. Algo que ya está sucediendo, él mismo lo dice, poniendo como ejemplo las estatizaciones que lleva a cabo Boris Jhonson.
Un aporte interesante para pensar la época y para entender una realidad que parece de ciencia ficción. Si pensamos, con Lacan, que "la verdad tiene estructura de ficción", a esta realidad de hoy solo podemos aportarle más ficción para llegar a construir así una realidad menos irreal y este libro hace su contribución en ese sentido.
Silvio Rivero

Lo impensable es realidad



Foto de The Washington Post del 20 de abril



El coronavirus ha puesto al mundo patas para arriba volviendo todo extraño.
Los países del primer mundo acumulan muerte mientras algunos países "emergentes" responden a la emergencia preservando vidas.
Exponentes del neoliberalismo como el Financial Times (edición del 4 de abril), presentan un discurso que hasta ayer condenaban por "populista" y hablan de la necesidad de la redistribución del ingreso reconociendo a los Estados como los garantes del bienestar y diciendo que ya no tendrían que considerarse a los servicios públicos como gastos sino como inversión.
The Washington Post del 20 de abril dice que en algunos países como México, Brasil y El Salvador el crimen organizado toma en sus manos el control sobre la población obligándola a permanecer en sus casas para prevenir los contagios, asi como la distribución de alimentos y medicinas; en tanto en Afganistán los talibanes colaboran con el Estado en contra del Covid-19.
En nuestro país empresarios y ex gobernantes que siempre se erigieron en el lugar de defensores del bienestar de la población, piden que se levante el aislamiento proponiendo que mueran quienes tienen que morir, al estilo del Reino Unido de Boris Johnson, para que las ganancias económicos no cesen de producirse.
Los Estados más liberales estudian posibles impuestos a los millonarios para poder seguir costeando los enormes gastos que insume el virus y los millonarios en nuestro país ya adelantan su negativa.
Este último punto marca quizás más que los anteriormente mencionados, el grado de insensatez que descubre la pandemia; un sector muy adinerado que no soporta la idea de perder un mínimo de sus ganancias para que otros no mueran (grupo que se ha expresado ayer 23 de abril a través del Manifiesto Fil). Todo esto nos muestra, una vez más que Freud tiene razón cuando nos dice en "El malestar de la cultura " que, el hombre debe esforzarse para ser solidario puesto que lo natural en él es explotar al prójimo, apropiarse de sus bienes e incluso matarlo.
Época curiosa esta en la que el crimen organizado ayuda a la población a sobrevivir y los multimillonarios consideran que su muerte es más rentable. Época rara en la que lo real lacaniano se presenta configurando un mundo extraño. Época excepcional en la que lo impensable se hace realidad.
Silvio Rivero

Libertad y encierro



El imperativo superyoico hacia la producción se verifica también en la clínica por estos días.
Se escucha el malestar por estar "perdiendo el tiempo", por "no hacer lo suficiente", por "no aprovechar el tiempo". En definitiva un imperativo que ordena producir, en términos de mercado, y que produce, a su vez, culpa por no estar a su altura. Y es un todo un trabajo entender que no hacer es el hacer de hoy, el más difícil y quizás el más angustiante, sobre todo si ese no hacer lleva a ese encuentro con uno mismo que suele quedar postergado cuando "se hace sin parar".
Quizás el producir en tiempos de libertad es lo que nos encierra y nos aliena y el no hacer, en tiempos de encierro nos libera, aunque también angustie. Quizás exista entonces una libertad que aprisiona y un encierro que libera.
Silvio Rivero
Obra: El terapeuta de René Magritte

DÍA MUNDIAL DEL PARKINSON. SU RELACIÓN CON LA DISCAPACIDAD



- ¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
La Organización Mundial de Salud (OMS) en 1997, declaró el 11 de abril como día mundial del Parkinson en virtud de la fecha de nacimiento de James Parkinson, neurólogo británico que, en 1897, descubrió lo que llamó "parálisis agitante" y hoy conocemos como Enfermedad de Parkinson.
A nivel mundial afecta a más de 7 millones de personas siendo, por cantidad, la segunda enfermedad neurodegenerativa luego del Alzheimer.
En Argentina afecta a unas 90 mil personas y se presenta por lo general luego de los 60 años con mayor prevalencia en hombres.
Es una enfermedad neurodegenerativa, vale decir del sistema nervioso central y se caracteriza por provocar graves daños neurológicos, sobre todo a nivel del circuito nigro-estriado, alterando la producción de dopamina. Esta alteración deja como secuela problemas para controlar los movimientos del cuerpo. La persona puede comenzar con dificultades motoras como temblores a nivel de alguna parte del cuerpo y luego progresar hacia el resto del cuerpo pudiendo llegar a provocar inmovilidad.


- Parkinson y discapacidad. Abordaje integral
A raíz de las graves complicaciones que la enfermedad puede provocar para el desempeño de la persona en su vida diaria, es que puede ser origen de discapacidad. La persona puede llegar a depender de su familia para bañarse, vestirse, trasladarse, comer, etc ya que la rigidez la limita para realizar tareas que antes hacía sin dificultades.
Por todo lo dicho, la persona con Parkinson requiere de un abordaje integral que le posibilite, por un lado sobrellevar las limitaciones que provoca la enfermedad y por otro, potenciar sus capacidades.
Silvio Rivero
Centro Integral de Discapacidad

Tensión en calles de cuarentena






Salir hoy a las calles en la ciudad de Buenos Aires es navegar entre rostros embarbijados y miradas que escudriñan cuerpos a dos metros de distancia. Un panorama de lejanías. Pero por otro lado están las voces que se dirigen a oídos ajenos y alguna sonrisa que intenta hacer amable el momento. Un panorama de cercanías.
La gente mayor es la que más sale y la que por lo general intenta entablar alguna charla en las filas de supermercados, farmacias y bancos, mostrando así la necesidad, tan humana, de compañía. Los "motivos" para salir son muchos: a pasear el perro, a pagar una factura de un servicio, a comprar dos tomates o un sachet de leche. Son los mismos motivos que la gente mayor suele tener siempre para salir, pero que esencialmente tienen que ver con estar con otros. Para esa gente que quizás viva sola y que no tiene o no sabe usar la tecnología para acortar las distancias con sus seres queridos, o que quizás ni tenga familiares o amigos con quienes al menos charlar por teléfono, el salir a la calle para intentar un encuentro con otros les resulta tan necesario como el desencuentro con el virus. Esa es la tensión que observé hoy en las calles. Por un lado el temor al virus y por otro la necesidad del encuentro con otros, aunque más no sea a través de fugaces palabras y miradas que exorcicen soledades, por un rato.
Silvio Rivero

El Financial Times, el virus, Morin, Fernández y el Papa





El coronavirus ha logrado lo imposible: que el Financial Times, el diario que representa al liberalismo económico de la city londinense, proponga mayor intervención del Estado, de ahora en más.
Dice, en su versión del 4 de abril, según traducción y cita de Bae Negocios: "Será necesario poner sobre la mesa reformas radicales, que inviertan la dirección política predominante de las últimas cuatro décadas. Los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía"... "deben ver los servicios públicos como inversiones en lugar de pasivos, y buscar formas de hacer que los mercados laborales sean menos inseguros".
"La redistribución volverá a estar en la agenda. Los privilegios de los ancianos y ricos en cuestión. Las políticas hasta hace poco consideradas excéntricas, como los impuestos básicos sobre la renta y la riqueza, tendrán que estar en la mezcla"... "se requieren reformas radicales para forjar una sociedad que funcione para todos".
Evidentemente este virus vino a poner blanco sobre negro.
La economía solo es posible si hay gente que se mantenga con vida y para eso se hace necesario el Estado que es quien garantiza a la población la satisfacción de sus necesidades básicas: educación, salud, trabajo. Motivo por el cual el negocio de los ricos es el de ayudar al Estado para que mantenga a la población educada, sana y con políticas que garanticen el trabajo. Es algo tan obvio que parece increíble que tenga que venir una pandemia para que lo consideren.
Por eso el Financial Times les viene a decir a los acaudalados del mundo que tienen que pensar en los pobres ayudando a los Estados, sino por sensibilidad y solidaridad, de lo cual seguramente carecen, al menos por conveniencia. Se trata de entrar en una era de la solidaridad en donde quienes más tienen comprendan de una vez por todas que, como dijo Alberto Fernández y repitió el Papa "nadie se salva solo". Algo planteado incluso desde el campo del pensamiento, de la mano de Edgar Morin, quien con su paradigma de la complejidad nos vino a decir que todo en el mundo está interrelacionado, lo que fue también graficado con el efecto mariposa. Ojalá este efecto virus sirva para recordarnos que efectivamente "nadie se salva solo".
Silvio Rivero

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El tradicional periódico financiero británico se aleja de su línea liberal para pedir "cambios radicales" y mayor presencia del Estado en medio de la pandemia por el coronavirus