Un rapero de 20 años fogueado en duelos de freestyler donde ha ganado y perdido, afilando lengua y estilo. Un artista que va de la pregunta existencial a la realidad social pasando por el amor, la muerte, la fama, el dinero; siempre con rima justa, una cuota cítrica de cinismo y destellos de verdad. Aplausos!!
domingo, 19 de enero de 2020
WOS
Un rapero de 20 años fogueado en duelos de freestyler donde ha ganado y perdido, afilando lengua y estilo. Un artista que va de la pregunta existencial a la realidad social pasando por el amor, la muerte, la fama, el dinero; siempre con rima justa, una cuota cítrica de cinismo y destellos de verdad. Aplausos!!
De gente peligrosa
En la misma línea pero ya en nuestra realidad social encontramos, por nombrar solo un par de ejemplos, a exponentes de notoriedad pública como Susana Giménez con su propuesta de instalar gallineros para sacar a millones de habitantes de la pobreza, y ya en el campo de la política a la diputada Amalia Granata quien entre incontables frases absurdas ha dicho en plena campaña "no les prometo nada porque no les voy a poder cumplir". Y con esa frase, ganó!!Ante tal muestra de disparate empiezo a sospechar que lo de la meritocracia es puro cuento, a no ser que exhibir ignorancia e insensibilidad sea un mérito del cual no estaba enterado. Evidentemente hemos naturalizado tanto el absurdo que, en el ámbito público se expresa casi de manera cotidiana. Y esa naturalización quizás se deba a que, como en esas fotos con perpsectiva cambiada, sabemos que es imposible que eso que se dice entre en el campo de la lógica, pero aún así, no podemos dejar de escuchar sin que nos cause cierta sensación de desconcierto y diversión. Pero a diferencia de esas fotos, la intención no es inofensiva, sino que en estos casos el discurso de estos personajes intenta crear un nuevo sentido común siendo por eso, peligrosos.
"Su" gallinero
Y justamente del gallinero se trata, o como se dice en el campo, de "la ley del gallinero", concepto darwinista por excelencia. Como uds sabrán, en el gallinero las gallinas duermen de acuerdo a un orden jerárquico. Las de mayor jerarquía social se ubican en los palos superiores y las de menor jerarquía en los inferiores. La consecuencia de esto es que, con perdón de la expresión escatológica aquí necesaria, las de mayor jerarquía defecan todas las noches sobre las de menor rango.
Entonces, saliendo del gallinero y volviendo a nuestro zoológico, es esperable que a alguien que en más de una oportunidad abogó públicamente por el darwinismo social, se le presente, entre copas y enojo, la imagen metafórica del gallinero como una auténtica filosofía de vida que tiene como máxima perjudicar a los que están abajo.
NISMAN Y POE
El documental "Nisman, el fiscal, la presidenta y el espía" resulta interesante. Por un lado presenta entrevistas que sustentan alternadamente una y otra hipótesis sobre la muerte del fiscal en un intento de dar respuesta a la causa, pero por otro lado va y viene en el tiempo entremezclando con demasiada frecuencia el caso del ataque a la AMIA y el de la muerte de Nisman, lo cual puede confundir al espectador poco interiorizado (pienso en los espectadores extranjeros).
Silvio Rivero
viernes, 29 de noviembre de 2019
miércoles, 13 de noviembre de 2019
domingo, 5 de marzo de 2017
El ciudadano ilustre. Amor, arte y psicoanálisis en el “infierno de lo igual”
Trabajo presentado en III Jornadas de Psicoanálisis y Cine, 26 de Octubre de 2016, C.A.B.A.
lunes, 16 de mayo de 2016
Presentación Capítulo Discapacidad y Psicoanálisis de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM)
Nos proponemos abordar la problemática de la Discapacidad desde un enfoque psicoanalítico y en diálogo abierto con toas las disciplinas intervinientes.
Para más información se pueden remitir a la página https://www.facebook.com/discapacidadypsicoanalisis/
Compartimos la presentación del Capítulo en el Programa radial "Esto da que hablar" en FM Flores el pasado 10 de Mayo
jueves, 12 de mayo de 2016
Disuadir el trauma
Trabajo producido por el GRIPSI, Departamento de Estudios Psicoanalíticos en SIDA en infecciones de transmisión sexual (ITS) en la subjetividad de la época; presentado en Jornadas CICBA del Instituto Clínico de Buenos Aires realizadas el 7 de Mayo en la sede de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL).
Escriben: Liz Spett; Silvio Rivero; Luisina Rugilo; Javier Souto.Establecimiento de texto: Carlos Gustavo Motta
- Aguado Díaz, Antonio León. Historia de las deficiencias. Colección "Tesis y Praxis". Escuela Libre Editorial. Fundación ONCE. Madrid 1995.
- Argentina. Ministerio de Salud de la Nación. Ley 22431 Sistema Integral de Protección de los Discapacitados. Buenos Aires. 1981
- Asamblea General de las Naciones Unidas. Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. 2006
- De Lorenzo García, R. El futuro de las personas con discapacidad en el mundo. Desarrollo humano y Discapacidad. Fundación ONCE. Ediciones del Umbral. Madrid 2003.
- Freud, Sigmund. Inhibición, síntoma y angustia (1925). Vol 20. Editorial Amorrortu. Buenos Aires. 2008.
- Freud, Sigmund. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis. 32° conferencia Angustia y vida pulsional (1932). Vol 22. Editorial Amorrortu. Buenos Aires. 2008
- Lacan, Jacques. Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires. 1987.
- Miller, Jacques-Alain. Piezas sueltas. Paidós. Buenos Aires. 2013.
- Miller, J. A. (2015). El inconsciente y el cuerpo hablante. REVISTA LACANIANA DE PSICOANÁLISIS Nº 17, 21-32.
- Motta, Carlos Gustavo, Lo Real. Publicación del Centro de Estudios Superiores en Psicoanálisis y Psiquiatría. Buenos Aires. 2009.
- Motta, Carlos Gustavo. Psicoanálisis y sida. Ed. Aulas y Andamios. 4 edición. (2014).
- Motta, Carlos Gustavo. Las películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis. Ed. Paidós. (2013).
- Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF). Versión para la Infancia y la Adolescencia. 2001.
- Palacios, A. y Romañach, J. El modelo de la diversidad. La bioética y los derechos humanos para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional. Diversitas, Madrid, 2006.
- Unamuno, Miguel de (2014). Del sentimiento trágico de la vida. Buenos Aires: Losada.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Los hombres en la viga
domingo, 30 de septiembre de 2012
De la Fórmula UNO a la Autopista Principal
martes, 24 de mayo de 2011
Lo contemporáneo y el psicoanálisis (I)
Acerca de lo contemporáneo
“Pertenece realmente a su tiempo, es verdaderamente contemporáneo, aquel que no coincide perfectamente con éste ni se adecua a sus pretensiones y es por ende, en ese sentido, inactual; pero justamente por eso, a partir de ese alejamiento y ese anacronismo, es más capaz que los otros de percibir y aprehender su tiempo”.
“Contemporáneo es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo, para percibir no sus luces, sino sus sombras. Todos los tiempos son, para quien experimenta su contemporaneidad, oscuros.” (1)
Estas palabras de Giorgio Agamben, inspiradas en la segunda de las Consideraciones Intempestivas de Friedrich Nietzsche publicadas en 1874, nos sirven como punto de partida para pensar si la práctica psicoanalítica tiene alguna incidencia sobre el sujeto en tanto contemporáneo.
La pregunta es por el sujeto que se sumerge en el dispositivo analítico y por el sujeto que emerge del mismo (¿un sujeto-producto del psicoanálisis?)
Para iniciar el camino será necesario pasar primeramente por el dispositivo clínico.
Alguien llega a la consulta con su analista y comienza a hablar. Habla, habla y poco a poco va entrando en la aventura de tomar distancia de su propio tiempo. Así cuando resignifica conductas de su pasado infantil a la luz de las palabras que nacen en el dispositivo o cuando se descubre en su actualidad repitiendo el pasado, la distancia entre los tiempos se instala como una variable en juego. Esta distancia es la que, paradójicamente, marca la unión de los tiempos, su cercanía y su contigüidad. Así, el analizante se ubica entre dos momentos y pone a ambos en cuestión. Su tránsito es por una frontera entre pasado y presente, entre aquí y allá. El camino es por un espacio donde todo es ayer y hoy, hacia un mañana que continuará siendo ayer y hoy.
Se verifica así una de las características del inconsciente: su atemporalidad. Dicha particularidad refiere al proceso primario que rige al inconsciente y sostiene su funcionamiento.
En la misma experiencia clínica y como condición de posibilidad para su desarrollo, se instala la extrañeza del analizante respecto de su síntoma, el cual se presenta incomodando al sujeto, surgiendo así lo que denominamos egodistonía del síntoma. Este elemento ubica al sujeto siendo un contemporáneo de su síntoma, en tanto le permite tomar distancia de eso que, formando parte de su íntima subjetividad, parece conspirar contra ella, en tanto denuncia que hay allí algo que no funciona.
La extrañeza respecto de la propia intimidad que se presenta como absoluta oscuridad, interpela al sujeto que recibe este haz de penumbra en su propia mirada que queda así, momentáneamente cegada, encandilada de oscuridad.
¿No será entonces, la propuesta del psicoanálisis la de convertirnos en contemporáneos de nuestra propia subjetividad?
Parece efectivamente ser así, y consecuentemente con esto también contemporáneos de nuestro tiempo, en tanto el ejercicio de percibir lo que no funciona, se traslade al campo de la intersubjetividad. De manera tal que la mirada se pueda extender hacia el campo de lo social para ver que es lo que hay allí de mal-estar.
En este sentido, resulta ejemplificador un artículo de Germán García. Allí él relata que en cierta ocasión estando en París conoce a Jacques Lacan, con quien tiene un diálogo donde Lacan muestra un urgente interés por las cuestiones sociales.
“¿Qué pasa con el psicoanálisis y la represión política en la Argentina? Fue la primera pregunta que recibí de Jacques Lacan, aquel 21 de enero de 1977, en la ocasión de una visita a 5, rue de Lille.
Era una sorpresa, aunque el hecho de encontrarme allí no era ajeno a la última dictadura instaurada por los militares en la Argentina.”(2)
Psicoanálisis y represión política, dos significantes que se excluyen, por eso la pregunta de Lacan va al meollo de la cuestión. Desde sus inicios el psicoanálisis se las tuvo que ver con la represión, primero con la de las histéricas y luego con la que trata de ubicarlo en la oscuridad de un libro negro
Del campo social podemos dar un salto hacia el dominio de la astrofísica para continuar desarrollando el concepto.
¿Cómo se explica la oscuridad que presenta el firmamento, si existen infinitas estrellas?
Los astrofísicos dicen que el universo se expande a mayor velocidad que la luz, de manera tal que, la luz que irradian las estrellas más lejanas, las de los bordes del universo, no nos alcanza porque se alejan a mayor velocidad que la luz que emiten. Es esta luz que no llega lo que percibimos como oscuridad; una luz que aún viajando hacia nosotros a gran velocidad, no nos alcanza.
En la práctica clínica analista y analizante perciben esa luz del inconciente que no llega con total intensidad. De allí que decimos que el inconciente se capta en sus destellos, nos llega su luz en intermitencias.
Descifrar el inconciente es también intentar ver estrellas que se pierden en la oscuridad y que, aunque no vemos, sabemos que existen. Cuando esas estrellas interiores se presentan en el espacio del consultorio y son percibidas en sus fugaces destellos, llega el momento de pronunciar una frase que resulta determinante: “Tú eres eso”.
Pero “llegar hasta allí no está en nuestro solo poder de practicantes.”(3)
Efectivamente, sólo siendo contemporáneo de su síntoma, sólo permitiendo que su propia oscuridad lo interpele, asumiendo así una actitud valiente, llegará el sujeto a ser navegante de su propia intimidad.
Nuestro camino nos ha llevado hasta este punto en que encontramos una doble vertiente de lo contemporáneo: la subjetiva y la intersubjetiva.
(1) Agamben, Giorgio. Paradoja del tiempo que se escabulle. Traducción de Cristina Sardoy. Revista Ñ, Nro 286. Pág. 10
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/03/21/_-01881260.htm
(2) García, Germán. De un solo golpe. La revista del psicoanálisis. Nro.8 http://www.elpsicoanalisis.net/numero8.html
(3) Lacan, Jacques. El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. Escritos. Pág. 93
Ilustración: “Tramatrazo” (fragmento), grafito sobre papel. Mario Quinteros, artista contemporáneo. www.dibujantegris.blogspot.com
Lo contemporáneo y el psicoanálisis (II)
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| Torre de Babel. Obra de Marta Minujín |
Entre sujetos de Babel
“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época. Pues ¿cómo podría hacer de su ser el eje de tantas vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en un movimiento simbólico? Que conozca bien la espira a la que su época lo arrastra en la obra continuada de Babel, y que sepa su función de intérprete en la discordia de los lenguajes.” [4]
La metáfora lacaniana se aplica más que nunca a nuestra época en la que los diversos discursos (políticos, sociales, económicos, filosóficos) se entremezclan, conviven, discuten, discrepan, acuerdan.
El lugar del analista en relación a lo social tendremos que buscarlo, entonces en esa “función de intérprete” que nos propone Lacan. El analista será pues aquel que, en su función de intérprete, permanezca atento a los diversos lenguajes que conviven en la cotidiana Babel que habita. Labor por demás complicada pero ante la cual no retrocedemos.
Zygmunt Bauman define a nuestro momento histórico con el significante “líquido”. En efecto parece ser que los discursos sólidos que sostenían la premodernidad terminan disolviéndose en discursos que se van amoldando (como el líquido a su envase) a la velocidad de cambios de nuestra época. Todo se pone en cuestión en todo momento y ya no hay verdades de las que no se pueda dudar, no hay palabras que estructuren un orden de cosas más o menos fijo y seguro. Todo es provisional, cambiante, contingente. Desde las nuevas formas de contratos laborales que rigen a nivel mundial y que ya no se garantizan la presencia de los trabajadores en una empresa, hasta las evoluciones tecnológicas que parecen no tener fin y ofrecen dilemas éticos permanentes ya que la mayoría de las veces ponen en cuestión valores hasta ahora incuestionables (como el valor de la vida humana ante la posibilidad de clonar seres humanos para la sola ablación de órganos), pasando por las realidades financieras mundiales en las que las superestructuras que sostenían el funcionamiento de grandes bancos internacionales, se desploman; uno de los signos de nuestra época parece ser el de la incertidumbre.
En consonancia con esto, encontramos otro signo de la época en lo que el filósofo Giorgio Agamben llama “estados de excepción”. Son situaciones políticas en las cuales se suspenden las garantías institucionales, aunque a fuerza de prolongarse dicho estado, las medidas dejan de ser excepcionales para transformarse en comunes.
Un ejemplo de ello son las medidas tomadas por Estados Unidos luego del 11-S y que suponían una serie de controles estrictos tanto para ciudadanos como para turistas.
Otro ejemplo podemos ubicarlo en el caso de los denominados “salvatajes” de las grandes entidades financieras, operación que diferentes Estados han realizado para que sus respectivas economías no naufragaran. En este caso excepcionalmente el Estado interviene en las leyes de libre mercado, para garantizar que justamente el liberalismo económico siga existiendo, aunque, paradójicamente, con esa misma medida se niega el postulado básico del liberalismo, a saber, que el mercado se regula por sí mismo sin necesidad de otro agente interviniente. El estado interviene “salvando” entidades, aunque con ese mismo movimiento, pone en cuestión el mismo sistema bajo el cual estas entidades funcionan. En este caso lo excepcional se transforma en común porque es nuevamente Estados Unidos quien inicia un plan de salvataje a los bancos que luego es imitado por gobiernos europeos. Un “estado de excepción” en las leyes de la economía mundial.
Quizás el ejemplo más reciente sea la muerte de Osama Bin Laden, el terrorista más buscado. Cuando las tropas americanas lo encuentran, luego de años de búsqueda, lo asesinan, sin oportunidad de defensa judicial. No hay juicio previo, excepcionalmente, se lo mata, sin más. Hecho que, aparte de marcar un estado de excepción, señala un estado de cosas que el Ministro de la Corte Suprema de Justicia Raúl Zaffaroni ha dado en llamar la “planetarización de la ideología de la seguridad nacional”. Esto significa que el Estado puede apelar a cualquier elemento para neutralizar al enemigo, sin ajustarse a ninguna legalidad, salvo a aquella que el Estado mismo crea y por la cual no tiene que rendir cuentas a nadie, ni a sus propios ciudadanos, ni a los demás Estados, ni a organismos internacionales, como puede ser el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se abre así un peligroso precedente para el intervencionismo imperial en cualquier parte del planeta.
Siguiendo con los significantes que marcan la época, podemos afirmar, tal como lo hace Slavoj Zizek en su texto “Sobre la violencia” que, en nuestra economía de libre mercado lo único que circula libremente son las “mercancías”, en tanto la circulación de “personas” está cada vez más restringida por muros, oficinas de migración y leyes. Esto presentifica el temor al otro, con su consecuencia directa; la segregación y la xenofobia.
Recientemente en nuestro país hemos vivido un hecho que puso de manifiesto este temor. Un grupo de personas ocupó un predio (el Parque Indoamericano) reclamando viviendas e inmediatamente, desde cierto sector político y ciudadano, se atribuyó la responsabilidad del hecho a la falta de leyes que frenen una “inmigración descontrolada”. Los inmigrantes son los culpables. La xenofobia dice “presente” y es nuevamente el otro, el prójimo quien representa un peligro, viniendo a ocupar mi lugar.
En relación a esto podemos decir con Freud que el “amor al prójimo” es uno de los reclamos ideales que la sociedad pretende imponer, en un intento de desmentir que “el prójimo no es solamente un posible auxiliar y objeto sexual, sino una tentación para satisfacer en él la agresión, explotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su patrimonio, inflingirle dolores, martirizarlo y asesinarlo.”[5]
Que el ser humano no es un ser manso y amable, sino que guarda en sí una buena cuota de agresividad, es algo que se percibe claramente en nuestra época, manifestándose en forma de segregación y marginación.
A modo de conclusión
En “¿Qué es la Ilustración?” Foucault retoma el texto kantiano del mismo nombre y nos dice que la Ilustración es la “liberación del estado de minoridad”. Por minoridad entiende “un estado determinado de nuestra voluntad que nos hace aceptar la voluntad de algún otro para conducirnos en los dominios en los que conviene hacer uso de razón”[6] .
En este sentido el estado de minoridad bien podría expresarse en la frase “obedezca, no razone”.
Poniendo este significante del lado del analizante, podríamos pensar que el tránsito por un análisis aleja al sujeto de ese estado de minoridad en tanto lo responsabiliza inclusive de aquello que podría argumentar que realiza “inconcientemente”, vale decir, su modalidad de goce. No hay, por lo tanto, minoridad posible en análisis.
Del lado del analista podríamos afirmar que su función, en tanto sujeto contemporáneo, estará en relación a conducir al analizante hacia el encuentro con su propio deseo en un universo habitado por significantes que modelan las subjetividades. Un analista será aquel que haga posible que esa solidez ausente en nuestra modernidad líquida sea encontrada por cada analizante en su propio deseo. Y será también quien encuentre los significantes que marcan la época.
Si los analistas advertimos cuales son estos significantes, si nos percatamos de que nuestra época es “líquida”, de que existen “estados de excepción” a nivel mundial, de que el “temor al otro” se ha generalizado acarreando con él la “segregación”, entre otras cuestiones; estaremos en condiciones de percibir el influjo que esto tiene sobre las subjetividades y estaremos también, por ende, mejor posicionados para dirigir la cura.
Creemos que en eso consiste tanto el hecho de encarnar la “función de intérprete” que destina Lacan a los psicoanalistas, como el de llegar a ser “contemporáneo”, en los términos planteados por Agamben.
Ambas posiciones están íntimamente relacionadas y no pueden pensarse la una sin la otra. Ser psicoanalista exige ser “contemporáneo”, observar los detalles y los pliegues, percibir las luces y las sombras de la época y la cultura. Una exigencia a la cual no se puede renunciar, pues ello implicaría también renunciar, al mismo tiempo, a la función de analista.
[6] Foucault, M., “¿Qué es la Ilustración?”, Las ediciones de la Piqueta, Madrid, 1996, pág. 87.
jueves, 16 de septiembre de 2010
"El hombre de al lado" y la luz necesaria
El film protagonizado por Daniel Araoz y Rafael Spregelburd y dirigido por Mariano Cohn y Gastón Duprat transcurre en la casa Curutchet en la ciudad de La Plata, única obra del diseñador Le Corbusier en Latinoamérica.
El hombre de al lado está allí queriendo construir una ventana para “atrapar un poquito de sol”, para utilizar el sol que su vecino “no usa”. Propuesta sensata e insensata al mismo tiempo, dependiendo de que lado se mire la cuestión. Sensata, porque después de todo es una pretensión humilde la de querer un poco de luz. Insensata, porque esa ventana se construye sobre una medianera desde la que puede verse el interior de la casa del vecino.
Pero la locura más grande espera al final del film y es más inconcebible que inexplicable.
La tensión imaginaria se instala, entre los dos personajes, desde las primeras escenas perforando la armonía de una vida diseñada a medida, tal como la maza perfora la pared abriendo un agujero de conflictos. Se suceden argumentos a favor y en contra de la construcción, aumentando cada vez más la tensión entre los protagonistas. Mientras tanto el orden simbólico representado por una justicia que habilitaría o no la construcción, no aparece para poner las cosas en su lugar.
Los protagonistas representan estilos de vida diferentes, dos concepciones del mundo que, por un momento, se entrecruzan pared de por medio. Este cruce genera una comedia que al final se tiñe de negro.
La tensión que genera el agujero se resuelve cuando el personaje políticamente correcto, pero también menos escrupuloso, miente con descaro. Del otro lado surge la actitud de renuncia; se acepta la imposibilidad.
Los hechos fortuitos llevan al hombre de al lado a salir, sin vacilaciones, en defensa de su vecino, poniendo así de manifiesto su posición ética. El otro hombre responde a su vez con la propia, ubicada en el extremo opuesto, garantizándose así la continuidad de su estilo de vida confortable y tranquilo. Desoye el viejo imperativo categórico kantiano (“obra según una máxima tal que quieras que se convierta en ley universal”) y así ya no hay hombre de al lado que incomode.
Metáfora de una realidad que asoma cada día en nuestro país. La nuestra parece ser un época en la que se están abriendo agujeros, pero no en el espacio, sino en el tiempo. Efectivamente, se han comenzado a investigar antiguos crímenes que estaban más o menos ocultos y que alcanzan a grandes poderes. Se rasga así el lienzo que recubría una historia negra de apropiaciones, desapariciones y torturas ocurridas en la última dictadura, entre 1976 y 1983, dictadura que hasta hace poco tiempo se denominaba “militar” y que ahora comienza a llamarse “cívico-militar”. A raíz de esto y, tal como en el film, en la actualidad política y social las posiciones se enfrentan, aunque a diferencia de aquel, en esta interviene la justicia constituyendo un orden simbólico que atempera el conflicto y que permite abrir ciertas ventanas desde donde ver la historia y por donde pueda entrar un poco de esa luz necesaria para iluminar nuestro presente y futuro.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Laberinto de miradas
Hasta el 21 de marzo se presenta en la Casa de la Cultura, Av. de Mayo 575, la muestra fotográfica "Laberinto de miradas-Fricciones y conflictos en Iberoamérica", organizada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Casa América Catalunya y el CCEBA - Centro Cultural de España en Buenos Aires.
La exposición, que tiene la curaduría de Claudi Carreras, es un recorrido por la fotografía documental contemporánea en Iberoamérica y puede ser visitada gratuitamente de martes a domingo, de 14 a 20 hs.
"Laberinto de Miradas - Fricciones y conflictos en Iberoamérica" presenta una selección de trabajos de fotógrafos que proponen recuperar el carácter reflexivo de la fotografía documental.
Las imágenes reflejan la violencia que se vive en Iberoamérica, conmoviendo con su crudeza. La explotación, la injusticia, el miedo, la inseguridad, la exclusión, la represión, el terror, el dolor; son retratados con diversas estéticas autorales.
Es el malestar en la cultura, el hilo que va recorriendo ese laberinto de miradas y que desemboca en el espectador, generando emociones y pensamientos.
viernes, 5 de marzo de 2010
Tramatrazo: la ruta onírica

La obra se llama Tramatrazo y se apoya en un rollo de papel de 19 cm de ancho por 50 metros de largo. El dibujo lo ocupa todo.
Por las características de su elaboración, Tramatrazo se nos presenta como una obra onírica.
El soporte del papel establece un continum en el trazo, que va delineando múltiples representaciones por obra de la condensación y del desplazamiento. Los elementos van mutando a lo largo de la ruta de papel; van recreándose en cada representación condensándose unos en otros, desplazándose unos sobre otros. Es la lógica del sueño dibujada y es la vigilia de un artista en plena etapa creativa.
Tramatrazo está actualmente en exposición en el Museo de Bellas Artes Emilio Caraffa, Sala 4, en la Ciudad de Córdoba, previo paso por el Centro Cultural Borges, (Bs. As.) donde formó parte del Proyecto "La línea piensa", dirigido por Luis Felipe Noé y Eduardo Stupia.
Más información en http://marioquinteros.com/
http://www.museocaraffa.org.ar/
martes, 3 de noviembre de 2009
El Secreto de sus ojos (y del objeto a)
En un texto de reciente aparición, Jacques-Alain Miller se refiere a la práctica psicoanalítica como la “escucha del detalle”[1]
En la última película de Juan José Campanella, “El secreto de sus ojos”, también son los detalles la cuestión a tener en cuenta y, en este sentido, podríamos decir que se trata de “ver el detalle”.
Recordemos que el film se basa en la novela de Eduardo Sacheri “La pregunta de sus ojos” publicada en 2005. El guion es de Sacheri y Campanella.
En el film, lo visto y lo no visto, la mirada y los ojos cuentan una historia más allá de los diálogos entre los protagonistas. Cuando las palabras dicen una cosa las miradas dicen otra muy distinta. Los personajes de Soledad Villamil y Ricardo Darín juegan todo el tiempo con esta cuestión haciendo cómplice al espectador, cómplices del secreto de sus ojos.
Las miradas, lo visto y lo mostrado se exhiben abiertamente.
En la escena del ascensor no hay diálogos, sólo el brillo de un arma y una tensión angustiante que nace de lo visto. Como tensa es también la escena en la que el mismo personaje muestra sus genitales a una mujer, luego de quedar con la mirada incrustada en su escote. La misma compulsión que lo lleva a un estadio deportivo donde existe algo que no se puede dejar de ver, pero donde él tampoco deja de ser visto.
La mirada es uno de los nombres del objeto a en Lacan, en tanto objeto que es bordeado por la pulsión en su recorrido. Efectivamente, la pulsión no se satisface sino en su recorrido, estableciéndose un circuito que sólo puede bordear al objeto a. “…ese objeto que, de hecho, no es otra cosa más que la presencia de un hueco, de un vacío, que según Freud, cualquier objeto puede ocupar, y cuya instancia sólo conocemos en la forma del objeto perdido a minúscula.” [2]
Eso que siempre falta es lo que motoriza al deseo. Por ello el objeto a es objeto causa de deseo.
Como la “a” que falta en la máquina de escribir del protagonista, el objeto a es eso que siempre se nos escapa, eso que nombra la falta, pero que justamente por no estar, está más presente que ninguna otra cosa.
Y de eso se trata en el film, de elementos que faltan desde siempre: el amor manifiesto y el responsable de un crimen. La palabra que nombra al amor, se anticipa emergiendo desde un estado de ensoñación del protagonista, bajo la forma del temor (“temo”, escrito en un papel), temor que se transmuta al agregarle el elemento ausente, precisamente la letra que falta a la vieja máquina de escribir.
“El secreto de sus ojos” es una película en la que el espectador completa el cuadro de una historia, en tanto es contada con miradas que hablan revelando una falta que está allí desde siempre, haciendo posible que el deseo se construya a lo largo del recorrido temporal de los protagonistas. Un circuito de vaivenes que nunca alcanza a cerrarse. Y tanto no se cierra que cuando está a punto de hacerlo, en la última escena, lo que se cierra es la puerta de la habitación en la que están los protagonistas, velando así la escena y dejando al espectador afuera. De allí que “El secreto de sus ojos” sea también el secreto del objeto a, objeto causa del deseo, sólo causa, nunca alcanzado.
* Agradecemos los comentarios personales del Dr. Carlos Gustavo Motta en la etapa de elaboración del texto.
[1] Jacques-Alain Miller. Puntuaciones sobre la dirección de la cura. Conferencias Porteñas. Tomo 2. Paidós. 2009
[2] Jacques Lacan. El Seminario 11. Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis. Cap. XIV, La pulsión parcial y su circuito. Pág. 187. Paidós. 2001
viernes, 17 de julio de 2009
El malentendido como efecto cómico
En este blog hablamos de “las diferentes manifestaciones culturales” y bajo esta denominación se encuentran también los spots publicitarios, en tanto comunican su mensaje a personas que, nosotros analistas, ubicamos bajo la categoría de sujetos y los publicistas bajo la de público y/o consumidores. Nuestra época nos plantea nuevos fenómenos culturales, nuevas manifestaciones que nos invitan a ser miradas desde nuestra disciplina. Cuando Lacan hablaba de los múltiples significados de un significante no pensaría seguramente en una araña sobre un gadget gritándole a una chica con aspecto de bella durmiente, pero despierta y asustada. En un spot televisivo de una compañía de telefonía celular se produce un fenómeno cómico, entre dos protagonistas: una mujer y una araña. Uno de los protagonistas adjudica aquí ciertos significados al rostro y al grito de la otra, lo cual muestra que también un grito o una mueca son significantes que se prestan al equívoco. En efecto, la araña interpreta el grito y el rostro de la mujer como signos de protesta ante el hecho de que alguien use Internet en su móvil consumiendo así su crédito Por eso le dice gritando que “Internet es gratis”. Ese malentendido, sumado a lo inesperado de que un animal que inspira un temor ancestral, hable con un acento que puede sonar simpático; hacen que se produzca el efecto de sorpresa necesario para arrancar una sonrisa. Y lo sorpresivo es que, una situación destinada a ser dramática, se transforma rápidamente en cómica por estos elementos en juego. La tensión que generan la música inicial y la aparición de un artrópodo, se libera en el momento en que este habla. Y cuando habla lo hace montado en un malentendido, lo cual aporta el plus necesario para que la situación se transforme en desopilante. El malentendido se repite cuando el rostro de la mujer pasa, de transmitir espanto a transmitir asombro, ante el hecho de que un animal hable. La araña no entiende esto así, en lugar de eso, cree que la expresión de asombro se debe a lo que ella le acaba de comunicar (que Internet es gratis) y por eso le dice “yo puse la misma cara que vos cuando me enteré que (Internet) era gratis”. Y el mal entendiendo continúa hasta el final cuando el animal invita a la sorprendida mujer a cenar para seguir contándole los beneficios de la compañía telefónica. Pero lo que finalmente tiene un efecto cómico y que subyace a esta situación es la falta de correspondencia discursiva entre los protagonistas. El espectador se percata de que hay allí dos protagonistas que no comparten los mismos códigos ni intereses y que, por eso, no se entienden. En realidad uno de los personajes incurre en lo que Freud llama automatismo. Aquí, como en los ejemplos que Freud presenta en el apartado 8 de “Las técnicas del chiste” de “El chiste y su relación con lo inconsciente” (1905), “el automatismo triunfa sobre la adecuada variación del pensamiento y de la expresión”. En efecto la araña no cambia en absoluto su discurso ante el asombro de su muda pero expresiva partenaire. “La revelación del automatismo psíquico pertenece a la técnica de lo cómico” dice Freud en ese texto. Y aquí se revela un automatismo psíquico, en tanto uno de los protagonistas interpreta los gestos y el grito del otro como señales de asombro (ante el hecho de que Internet sea gratis), sin percatarse de que su contraparte en realidad primero se asusta ante su presencia y luego muestra extrañeza al escucharla hablar. El efecto cómico se proyecta más allá del spot si uno piensa que, para promocionar un servicio de comunicación se utiliza el malentendido en una comunicación que, por las disimilitudes entre los protagonistas, resulta imposible. Surgen entonces algunas preguntas: ¿Se puede comunicar sin equívocos? ¿Las nuevas tecnologías contrarrestan o favorecen el malentendido? ¿Refleja este ejemplo tratado la verdadera naturaleza de la comunicación?








