sábado, 21 de noviembre de 2020

ACUÑAR MONEDA FALSA


La Ministra de Educación de Ciudad de Buenos Aires Soledad Acuña acaba de dar a conocer una carta a manera de aclaración de sus agraviantes dichos sobre los docentes. 


Contrariamente a lo que podría esperarse, no se rectifica e insiste en su postura. En un párrafo dice: "También sabemos que algunos dirigentes abusan de su rol docente y eligen adoctrinar antes que enseñar a pensar. Por si hiciera falta aclararlo, voy a mantenerme firme: con los chicos, no." Intenta así erigirse en una valiente defensora de la infancia ultrajada, por quienes presenta, como a docentes sin escrúpulos.


Hace tiempo vengo observando una construcción de la realidad de quienes gobernaron los últimos cuatro años. Siempre denuncian los dichos de los opositores calificandolos como "relatos". Sin embargo, intentan instalar un relato propio, pero en el terreno de lo inverosímil.

Desde la carta de la "infectadura" para acá (o tal vez desde antes) se vienen intentando instalar realidades falsas, sin velos que la disimulen. Recordemos la idea de que estamos gobernados por infectólogos, la idea de fraude electoral de Esteban Bullrich, las noticias de masivo éxodo de empresas y personas del país por parte de los medios, la idea de inminente golpe de Estado de Duhalde, los dichos del ex presidente de que él gobernó hasta el 11 de agosto de 2019, etc. Todos "relatos" a instalar en la sociedad.


Ahora es Soledad Acuña quien mediante un discurso adoctrinante, intenta instalar el "relato" de maestros que "adoctrinan". En mi experiencia nunca he visto a docentes a llamar a votar por tal o cual partido (a niños que por otra parte aún no votan) ni repartiendo volantes o algo similar. Ahora, si transmitir ideas antropológicas, sociales, históricas, éticas, filosóficas, etc es "adoctrinar", entonces los docentes seguro que lo hacen.


Instalar la idea de "adoctrinamiento" pareciera estar en la misma línea del sector al que pertenece la Ministra de crear realidades. Acuña así, con un "relato", acuña una moneda falsa  y la hace circular en la sociedad. Como toda moneda entra en el circuito de la economía de creencias e ideas con que se manejan las personas y se instala lo falso como verdadero. Y ocurre como con los billetes falsos, se mezclan con los auténticos y después es difícil diferenciarlos.


Seguramente será un trabajo, justamente de docencia, poner en claro esto, para que quien tome por auténtica esta moneda falsa que acuña la Ministra y que la pone a circular, al menos esté advertido de que se está engañando. Porque si la educación consiste en aprender a pensar y en cultivar un espíritu crítico, nuestra educación no termina nunca... por suerte.


Silvio Rivero



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