sábado, 29 de agosto de 2020

DE LOS GLOBOS AL BANDERAZO. DEL OPTIMISMO FESTIVO AL ODIO REBELDE. CRONOLOGÍA DE UNA OPOSICIÓN


Recuerdo que en el 2015 la oposición política de ese momento y gobierno después, se nucleaba tras los globos dando la idea de un cumpleaños infantil o de una estudiantina adolescente. El slogan era simplemente "cambiemos". No se decía qué se cambiaría, cada uno podía imaginarse libremente que quería "cambiar".

Ahora en 2020 y siendo nuevamente oposición por haber perdido las elecciones de 2019, vuelven a nuclearse, pero esta vez tras otro elemento, tras banderas argentinas en lo que denominan "banderazos". Se emula así una fiesta patria escolar -de allí que estos banderazos se organicen en fechas que conmemoran hechos históricos- y se reconstruye un escenario de acto escolar que retrotrae a los asistentes a la niñez y adolescencia, a la escuela primaria y secundaria. Pero en los "banderazos", a diferencia de 2015, ni siquiera hay un slogan, aunque al igual que en esa época, cada uno tiene que imaginar su motivo para manifestarse. Así algunos protestan por las vacunas, otros porque no quieren llevar barbijos, otros porque el virus no existe o existe pero no mata, otros porque se cura con dióxido de cloro, otros porque se viene el comunismo, por Bill Gates, en contra de la OMS, en contra del gobierno, contra la reforma de la justicia, contra la expropiación de una empresa que estafó al Estado, etc, etc. Algo así como "Elige tu propia aventura".


En ambos casos, tanto en los actos de 2015 como en los de 2020 existe un manejo importante e inteligente de la psicologia. Se apela a la memoria emotiva. Así cada
 "banderazo" es como un recreo para salir del encierro de "esta cuarentena que nos impone el gobierno", tal como en el colegio en el que se salía al recreo después de soportar al maestro o al profesor. Ahora la figura opresiva no son los padres que nos obligaban a cumplir normas, o los docentes que nos ponían malas notas si no estudiábamos, sino el gobierno que "no nos deja salir". Y la invitación es a desobedecer a ese gobierno y a odiarlo, porque como dijo un periodista que hoy tiene coronavirus "a mi ningún gobierno me dice lo que tengo que hacer y hago lo que se me canta". Se transforma así a un gobierno que pretende preservar la vida en uno que restringe libertades y genera infelicidad, un gobierno malvado, tan malo como los padres de un adolescente y tan odiable como ellos.

Se apunta a la memoria emotiva de cada uno y así como en 2015 se convocaba con globos al recuerdo alegre de fiestas infantiles, ahora en 2020 se convoca con banderas al recuerdo de actos escolares y a cierta rebelión adolescente contra la opresión.
Se mantiene la forma y la emoción que en la infancia o adolescencia acompañaba a esos hechos, independientemente del contenido, que en cada manifestación lo aporta cada uno. Se convoca así a "banderazos" con decenas de consignas, un virus mortal como invitado principal y una emoción que lo tiñe todo: el odio rebelde.

Pasamos así del optimismo festivo infantil de 2015 al odio rebelde adolescente de 2020. Visto así y con perspectiva  cronológica quizás ese derrotero  sea signo de que la oposición va madurando y, de seguir así, tal vez llegue en algunos años a la responsabilidad adulta. Por ahora parece estar muy lejos de eso.

Silvio Rivero







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